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  • “La pobreza es la peor forma de violencia”

     

    César Ramírez

    @caralvasalvador

    Esta frase es de MAHATMA GANDHI, pero  solo la palabra: “violencia” está muy de moda por diversos medios de comunicación social. Existe pobreza y es violencia en todos los niveles: materiales y espirituales, pero aquella pobreza que se engendrada en el corazón de las personas, esa violencia que excluye a “los otros” simplemente por los bienes materiales quizás debería ser considerada un delito contra la humanidad. Se provoca pobreza por  la codicia de aquellos que toman los dineros del pueblo y simplemente sonríen con cinismo ante los reclamos de la justicia. Existe esa dimensión corrupta que contamina todo: compra voluntades, lealtades, son Calígulas dinerarios en el siglo XXI y uno descubre que el extremo del horror no es la muerte, sino que la apropiación indebida que provoca miles de muertos de hambre y miles de emigrantes de todo tipo, esa es la fábrica de pobres que causó la violencia que vivimos… Hablan de violencia material: asaltos, asesinatos, masacres contra inocentes, esa violencia que cubre los tabloides, esa propaganda interesada en ocultar la otra violencia que refiere Gandhi, esa violencia es una comparsa infernal, sus arquitectos son conscientes de su papel de ópera catastrófica,  son directores del mal, a sueldo viven de los ángeles que custodian el Capital, éstos directores del mal son gendarmes del peor de los capitales, el capital depredador de almas que idolatran al becerro de oro, pero se olvidan que mucha de la pobreza fue creada a partir de la negación de los Derechos Humanos, la exclusión, falta de la educación, seguro social, evasión de impuestos, el aparato del estado en función de sus empresas particulares, peculado, deudas auto perdonadas en el sistema bancario,  la justicia nunca persiguió sus delitos etc. ¿Acaso esto no es violencia? La peor de las violencias ha condenado a generaciones de salvadoreños a la miseria porque ellos aseguran: “la pobreza es parte del panorama”… pero quizás es tiempo de “salir del pasado”, recordar para no repetir esa experiencia. Cuando leo, veo o escucho comentarios de la “apología de la violencia” que tiene por objetivo “la causa patriótica del anticomunismo”, me aferro a mi bandera libertaria de los derechos humanos, esos comentarios provocan un sentimiento de solidaridad con las personas humilladas, esos editores insultan la inteligencia del pueblo.  Me parece que es tiempo de abandonar la “apología de la violencia”, preguntarnos por ejemplo: ¿Qué podemos hacer por nuestra nación? ¿Es necesario satanizar al adversario? ¿Es posible abandonar la ideología e idolatría del becerro de oro?, quizás al abandonar estos conceptos nos encontremos con una realidad a vencer, podremos observar una nación que aspira a un estado superior democrático, la respuesta en la nación posible donde podamos ser solidarios en todos los niveles.  El día 18 de febrero en un canal de televisión, una dirigente conservadora afirmó: “¡el pueblo unido jamás será vencido!” y pidió salvar a la Patria del comunismo… Ahora cantan los himnos de izquierda, mañana recorrerán las calles por la nación que lucha contra la peor de las violencias: la pobreza. Bienvenida al pueblo. www.cesarramirezcaralva

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  • Transitividad social

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    César Ramírez


    @caralvasalvador


    Si la democracia salvadoreña nos permite elegir gobiernos, definir ciertos programas, modelos administrativos, decisiones públicas, el objetivo final deberá concretarse en una sociedad justa, un conglomerado legítimo con estabilidad social.  Niklas Luhmann habría enunciado que los programas de gobierno deberían atender dos criterios: “la eficiencia social y gobernabilidad democrática”, estos principios se refieren a la calidad de vida en todos los parámetros: derechos humanos, libertades, asociaciones, administración pública eficaz, regulación del mercado y entre otros un gobierno de leyes; la gobernabilidad por su parte atiende los criterios políticos de consenso y a la estabilidad social. Durante muchos años estas palabras no tendrían sentido en nuestra nación  de no existir al menos una comparación entre un gobierno diferente y los cuatro anteriores de los últimos veinte años, no se trata de una apología política sino de la aplicación de la justicia, la participación, solidaridad y cooperación por los mecanismos del Estado permitidos en democracia. Bajo este sustrato de teorías económicas y filosóficas, me parece comprender las propuestas programáticas del partido conservador: desigualdad como norma inamovible, el dominio irrestricto de toda materialidad económica y la aceptación natural que el 20% de la población asuma toda la riqueza de la nación con el 80% de la pobreza en el panorama… esas declaraciones no necesitan estar impresas para leer sus ideales, una sola mirada a sus declaraciones pública reflejan su naturaleza depredadora, a tal grado de justificar la corrupción en sus dirigentes no es un error de una persona, sino una práctica sistemática de su forma de gobernación, a la vista una cantidad de ilícitos que la imaginación se queda corta. Asistimos a una transitividad social puesto nunca antes existieron tantos proyectos económicos de un nuevo gobierno, ni tampoco la denuncia de tan grotescos actos de robos al dinero del pueblo, esta transitividad refiere el ejercicio del voto, el ciudadano envía por su voto el mensaje correcto, el cambio en la forma de gobernabilidad debe continuar. El ejercicio de estas herramientas debe ampliarse, debe consolidarse muchos años más, de tal forma que esta excepción sea la norma.


    Asistimos a la transitividad social hacia una nueva justicia, bajo conceptos novedosos donde el ciudadano pueda observar su pasado y elegir no retornar, una calidad de vida con perspectivas de integración económica, la factibilidad de superar la desventaja de años anteriores y las posibilidades objetivas que disminuirán la desigualdad. El examen de estas realidades se ha reflejado en el evento electoral del 02 de febrero y será ratificado el 09 de marzo. El estudio de la desigualdad debe llevarnos hacia una sociedad cooperativa y solidaria con las mayorías, no a la inversa, antes grupos de poder en su afán depredador y excluyente no reparaban en transferir los fondos solidarios de pueblos amigos hacia sus propios bolsillos.  El fondo de estas denuncias es el ejercicio de la Justicia, de nada sirve la denuncia si los corruptos evaden todo castigo, evaden la ley y arruinan la democracia, por esta razón debemos continuar con la nueva gobernabilidad.


    www.cesarramirezcaralva.com