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  • La decisión, la venganza y otros cuentos de Mauricio Vallejo I y II ( presentación Caralvá )

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    Caralvá

     

     

     

    El prologo realizado por Rafael Lara-Martínez fotografía los cuentos y anota un tiempo no escrito 2001-2007, quizás lo importante al fechar un acontecimiento es que nos brinda ubicuidad y períodos históricos, situación que el lector agradece puesto que uno sin tiempo, entra en un limbo de términos fatales o primaverales, uno nunca sabe.

     

    Un cuento de Mauricio habla de la inmortalidad, ese elemento tan perseguido para evadir la muerte, ese que invade la imaginación y traslada al vencedor al mítico sitio de los dioses, condición adorable por cierto para los mortales. Nosotros al contrario, creo que nos merecemos la mortalidad.

     

    En cierta ocasión en una charla con Jorge Luis Borges[1]  un periodista: “pero usted ya se ha ganado la inmortalidad”, y su respuesta fue: -Caramba, eso es terrible. La inmortalidad puede ser algo espantoso. Yo aspiro a la muerte, a la muerte total. Uno de mis temores es no morir, no desaparecer completamente; tengo la esperanza de la muerte. Después de todo las pruebas de que somos mortales son de carácter estadístico; puede ocurrir que con nosotros se inaugure una generación de inmortales. Sería una condena aterradora, ¿no? Bueno, Unamuno, por ejemplo, y, más hacía nuestros días, Sábato. A Sábato le interesa la inmortalidad, le interesa pasar a la posteridad. Él me dijo una vez que escribía para la posteridad.
    ¡Qué raro que alguien sienta esa misión! Oscar Wilde decía que la posteridad no ha hecho nada por nosotros…
    la inmortalidad es un tema  persistente en muchos pueblos, plagado de leyendas de otros tiempos quizás atlánticos. Pero nuestra sociedad contempla con cierto cinismo las recurrentes operaciones de algunas estrellas de los medios de comunicación, que arriesgan sus vidas por un trozo de carne firme que desafíe la fuerza de la gravedad y se intoxican casi mortalmente, a lo mejor ese es  el principio de la nueva  lucha de clases… hasta llegar a una sociedad sin clases, aunque ya sabemos la ruina que provocan esa confrontación… Así recorremos una escala de relatos que parecen las calles de San Salvador o cualquier ciudad latinoamericana: El Negocio, El presidente, La Esmeralda, Negociación, La venganza, La pata de gato y Amores con tejidos cotidianos y fantásticos.

     

    Publicar en El Salvador es un acto libertario, una afirmación del genuino acto del autor que cree que a pesar de cualquier límite su obra vale y la comparte, puesto que el deber de un escritor es crear su obra y publicarla, recordemos algunos autores que publicaron sus propias obras: Pablo Neruda, Sergio Ramírez, Julio Cortázar quién escribió lo siguiente: … “Por un lado están todos los poemas que he de agrupar con el título general de Razones de la cólera, y que directa o indirectamente se refieren a la Argentina, a mí como argentino, al mundo lamentable y repugnante que me tocó vivir del 46 hasta que me mandé mudar en el 50. Son unos veinte poemas, que si puedo publicaré. Ahora que creo que podré juntar unos francos (si el precio de las entrecôtes nos lo permite) estoy decidido a comprarme una minerva o una pequeña imprenta de segunda mano, y tomarla como hobby para hacer libros. Aprovecharé para editar poemas (editar significa tirar unos pocos ejemplares y mandárselos a los amigos) y además haré libros con cosas de otros, por ejemplo tú, si quieres. En casa no hay demasiado espacio, pero encontraré un rincón donde montar el artefacto y hacerme el Gutenberg[2]…” puesto que en nuestro país publicar un libro es casi un milagro, con todo en contra e incluso contra el pensamiento subdesarrollado de los que se oponen a cualquier aporte cultural genuino, encontrar un libro como La decisión, la venganza y otros cuentos,  sigue siendo un aporte sorprendente debido a que nadie se preocupa de ello, excepto nosotros.

     

    Cada autor tiene una responsabilidad con su obra, esta tiene por objetivo compartir:  el mundo, la luz, la alegría del descubrimiento, porque nadie compra una lámpara para meterla debajo de la cama[3], así cada libro publicado es un pequeño regalo para la humanidad.

     

     

     

     (II)

     

     

     

    ¡El libro contra el mundo… de las telecomunicaciones y similares!

     

     

     

     

     

    En ocasiones publicar un libro nos cuesta la vida, en otras son deudas, en otras una demanda judicial, incluso el silencio de los contemporáneos que atónitos  se encuentran con la acción literaria, en última instancia es una genuina acción de fe puesto que el concepto no es solo religioso, existen muchas acciones que tienen esa categoría pero son campos de otras áreas materiales, les llaman: Exposiciones de cuadros, logros deportivos, reducción de analfabetismo, metas empresariales,  eliminación de enfermedades,  cierre de edición, victorias electorales, revoluciones (victoriosas o fallidas) etc. pero muchas de estas acciones encierran esa característica “extra” de la persona o personas que se atreven a desafiar al común de las personas al publicar un libro.  Incluso existen personas que escriben un libro de un personaje real ajeno a su vida… sorprendente.

     

    Inmersos en este mundo de marketing, con una maya[4] de logos donde el éxito es similar al encuentro con millones de dólares, fortunas transglobales, imperios de bienes inmuebles etc., un libro casi es el opuesto al deseo de las multitudes en su tiempo libre, las multitudes leen cada vez menos ante el avance de youtube, twitter, facebook, radio, televisión etc. puesto que un libro habla a un solo lector, este lector o lectora también pueden ser multitudes, de modo que el fenómeno es relativo, pero pierde fuerza cada día cuando un click sustituye el esfuerzo de los jóvenes por leer más allá de la nube de las redes sociales.

     

    ¡El libro contra el mundo… de las telecomunicaciones y similares!, esta afirmación deberíamos de acuñarla y lanzar a todas las redes del planeta, debido a la pérdida del hábito trascendental del pensamiento individual sustituido por la imagen colectiva del click y el conocimiento fácil.  Todo el mundo se queja: “no tengo tiempo” y pasa horas en la computadora interactuando de diversas formas, incluso en horas laborales, se pierde el hábito de estudio a cambio de:  manejo de bases de datos, procesadores de palabras, hojas de cálculo, imágenes etc. todo en el mundo digital tiene un precio fácil y masivo, existe en cambio una democratización de la información pero no tiene criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre identidad de hombre o mujer, entre imágenes reales y falsas, entre perfiles para el engaño y otros genuinos etc., así las multitudes se vuelven manipulables, dóciles, rebaños que creen toda afirmación de los medios de telecomunicaciones, pero en su lado opuesto existe el conocimiento paciente y férreo de la duda metódica, la lógica, la filosofía, la historia, el conocimiento científico que se enfrentan en desventaja ante la ofensiva del software y el hardware; en poco tiempo hemos observado no solo un cambio cultural generacional, sino también el funeral del recurso del método en muchos estudiantes; al provocar estos cambios la educación se devalúa, puesto que todos saben el manejo de los procesos digitales, pero no tienen la forma conceptual de la creación propositiva para innovar, ni realizar cambios culturales para sus vidas, de tal forma que solo repiten y repiten, así llegará un momento que para obtener conocimiento bastará con conectarnos un microchip en el cerebro y listo, ¿para qué tanto estudio?, etc.

     

    Podríamos continuar al infinito con los temas que significan avances notables en la masividad técnica, acosta de la individualidad consciente, me parece que es la ley de cada nueva generación humana, son los signos de “otra humanidad” la cual abandona un estado mental y asimila otro, como las revoluciones en esencia encierran un cambio en la manera de hacer y pensar.

     

    Cuando un libro aparece entre nosotros no significa que sea para una minoría ilustrada, aspira a la masividad, y paradójicamente que ingrese a las redes sociales en un papel estelar; si un libro logra  ingresar a las redes sociales será para un público ilustrado,  para los que leen, estudian,  y curiosamente aprenden en internet, así se enterarán que existe un libro salvadoreño, de tal forma que la combinación libro-internet debe ser una aspiración de los autores.

     

    No obstante un libro impreso tiene un gran poder de comunicación personal puesto que restablece la introspección[5], ese ejercicio arcaico que busca la sabiduría infinita.

     

    En el libro de Mauricio Vallejo encontramos temas clásicos que reivindican las realidades latinoamericanas, desde nuestra mínima realidad salvadoreña,  a lo mejor es la misma expresión de un ciudadano universal que fotografía su ciudad e historia, con su fantasía y su pobreza. El momento que vivimos no es para quejarse del destino de las letras impresas derrotadas por las telecomunicaciones digitales, el camino del libro impreso tampoco es convertirlo en un lujo inaccesible para iniciados, el camino del libro es al final escribir la máxima aspiración de la humanidad: encontrar la verdad y conocerse para no olvidar jamás.

     

    La teoría de la reminiscencia de Platón[6] nos dice algo parecido: “En el diálogo "Menón", y con ocasión del estudio de la virtud, Platón presenta la teoría de la reminiscencia ― o anamnesia―. Esta teoría se resume en la idea de que conocer es recordar.  Implica un mundo de ideas y reencarnación,  pero nuestro tema de “recordar” significa la acumulación de conceptos que la humanidad ha adquirido en espacio y tiempo, que debe evolucionar hacia el encuentro de una sociedad más digna y justa.

     

    Ese es el legado de un libro, la condición que intenta “no olvidar” por medio de “recordar” que en nuestra nación es posible ese milagro de escribir para uno y miles de lectores, para uno y la humanidad.

     

    Otras palabras de Jorge Luis Borges:

     

    De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Podríamos agregar en este momento el internet, una poderosa ampliación de imagen, voz, datos, sonidos, que reproduce mucha intimidad, evita la sociabilidad, incrementa el asilamiento y no supera el contacto de persona a persona, la realidad del encuentro personal por ejemplo: el que ocurre en cualquier humilde café de la ciudad.

     

    Así en defensa del libro citemos de nuevo a Borges: “Se habla de la desaparición del libro; yo creo que es imposible. Se dirá qué diferencia puede haber entre un libro y un periódico o un disco. La diferencia es que un periódico se lee para el olvido, un disco se oye asimismo para el olvido, es algo mecánico y por lo tanto frívolo. Un libro se lee para la memoria”[7]. Esa es la misión irrenunciable, que al menos un lector construya en su memoria un referente para toda la vida…

     

     

     

    Nota en presentación del libro de Mauricio Vallejo, 24AGO012 MUPI y 06SEP012 MUTE

     

       

     

     

     

     

     

     

     



    [1] EL humor de Borges /Roberto Alifano – México: Lectorum, 2008 – pp 47-48

    [2] Cartas a los Jonquières / Julio Cortázar --  México: Alfaguara, 2010 – pp 358

    [3](Mc 4.21-25)

    16 “Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en altoh para que tengan luz los que entran. 17 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.i

     

    [4](ilusión)

    [5] “Método de observación de los estados de conciencia de un sujeto,  por el mismo individuo”.

    [6]http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/TeoriadelaReminiscencia.htm

    [7]http://cvc.cervantes.es/actcult/borges/elementos/12b.htm«El libro», Borges oral,
    Barcelona, Bruguera, 1983, págs. 24-25

     

     

  • Premio Estudio Histórico del 5 de noviembre de 1811

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    Mención honorífica  El Salvador Insurgente 1811-1821 Centroamérica de César A.Ramírez A.

     

  • Viajar de la ceniza / Voyage á travers les Cendres

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    Caralvá

     

    El notable esfuerzo de André Cruchaga compromete nuestra admiración por su dedicación y entrega a la poesía.

    Su libro es una obra traducida al francés por Danièlle Trottier  y Valèrie St-Germain; al idioma vasco (Euskera), Miren Eukene Lizeaga; al griego, por Lia Karavia; al holandés por Michel Krott; al rumano por Liliana Popescu y al catalán por Pere Bessó.

    Esta acción poética transglobal nos indica a un poeta en pleno reconocimiento internacional y con valiosas obras publicadas: Alegoría de la palabra (1992), Visión de la muerte (1996), Enigma del tiempo (1996), Roja vigilia (1997), Rumor de pájaros (2002), Oscuridad sin fecha (2006), Pie en tierra (2007), Caminos cerrados (México, 2009).

    El libro Viajar de la ceniza escrito en francés y español trasciende el plano nacional y ubica al francés entre nosotros, con la naturalidad de la poesía salvadoreña.

    Poemas como: El mismo rostro / Le même visage, Poema cero/ Poème Zéro, La mayor parte de la muert siento / Je sens un gran pan de la mort, El poeta habla con la muerte/ Le poète parle à la mort… son verdaderos argumentos acústicos entre las letras salvadoreñas.

    Sin duda que las obras de André, son significativas en planos internacionales.

     

    Poema cero

     

    Y mañana, tal vez, la estancia

    Sea pacífica,

    Y el prisma de las sombras

    Se convierta como el iris

    Líquido de las olas.

    Sólo mañana, mientras el ojo

    Capta lo que se lleva…

    Barataria, 05 de febrero de 2006

     

    Poème zèro

    Et demain, peut-être, le séjour

    Sera pacifique,

    Et le prisme des ombres

    Deviendra

    Le liquide iridescent des vagues.

    Mais demain, seulement demain, lorsque l´œil

    Saisira ce qu´il emporte…

    Barataria, 05 de febrero de 2006

     

    Notable argumento para creer en la poesía y André continúa en la perseverancia de sus palabras…

     

    Enhorabuena André.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • La primavera salvadoreña, recuerda España V

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    Día 4 (20 para el 10 de mayo)

    caralvá

    Mientras el mundo debate en interminables cumbres y las religiones nos dividen, mucho más que la noche y el día, la poesía con su humilde esperanza puede salvar al mundo.
    Al menos eso espero.
    Cada vez intento ver el mundo diferente, pero desde mi oficina eslabonada en concreto y escaleras, pierdo el optimismo; ahí habito cumpliendo metas y objetivos ¿cuál escribir?... no importa, uno se acostumbra en el capitalismo a casi todo, mucho más en tiempos de recesión económica, que nos ha colocado al borde del abismo.
    Tantas deudas y compromisos, pero puede ser peor.
    Antonio Machado y sus palabras me inspiran y alientan, en esta condición diaria de frialdad laboral: Retrato
    “Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
    A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
    el traje que me cubre y la mansión que habito,
    el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. ”
    Y de pronto recuerdo la primavera al revisar mi correo electrónico, amigos de otras épocas saludan el esfuerzo de enviar una pequeña novelita salvadoreña, es confortante recibir signos alentadores de personas desconocidas y amigos de la época escolar, que ya es casi un milagro, si… estar vivos después de una guerra civil, terremotos y lluvias tropicales convertidas en serpientes líquidas devoradoras de todo, es decir bastante, casi ciencia ficción.
    De pronto en mi correo: 08:40 Anuncio importante.

    Estimado usuario/a
    Queremos comunicarle que:
    Hemos detectado un fraude en los votos recibidos por parte del libro "Tú no lo sabes, Lucía".
    En consecuencia de ese fraude, hemos tomado la decisión de descalificarle, dándole de baja de nuestro concurso.
    Saludos cordiales.


    Para cualquier mortal que lleno de coraje, envió su máximo esfuerzo literario, el anterior anuncio le deja sin habla.
    Fraude, descalificación… una cascada de sensaciones recorría mis fibras más sensibles en una nación de post-guerra civil, precisamente por fraudes en las votaciones y descalificaciones a opositores.
    ¿Por qué tengo que asociar votos y fraude? Es un concurso literario, transparente, la competencia más humilde de la metáfora, la prosa al mundo desinteresada…
    Recuerdos políticos y traumas históricos, una nube de sensaciones tristes… pensar que por procesos electorales fraudulentos las naciones invocan los cambios más extremos, parece que esa convocatoria ahora aplica para la poesía y la novela… “tu no lo sabes Lucía” eres un fraude… pero aún nos debes una defensa, tienes derecho… a pesar de que el mundo te juzgue, esperamos escuchar tus palabras, no sea que como en tiempos remotos condenemos a Lucía solo porque le dijeron Bruja…
    Siento vértigo.
    Algunos amigos incluso me enviaron correos, informando: “me llegó un correo…. Pero yo no he votado por ella”..
    Episodios traumáticos. En la mitad de la poesía el fraude, o sea no salvará al mundo. ¿Qué le diremos a Pablo Neruda? Y a mis amigos poetas, tan fantásticos en sus mundos de colores.
    Continué con mi rutina elemental de la oficina, es fría y no solo por las máquinas, fría y metálica.
    Horas después, otro correo: Libro descalificado.
    Puedes escuchar las notas de la marcha fúnebre o los compases iniciales de la mítica Kashmir de Led Zeppelín: “whoa, let the sun beat down upon my face”… tata-tan, tata-tan, tata-tann…
    Claro antes de abrirlo piensas, Dios Santo, esto del Corte Inglés y Book and You son peores que los árbitros de fútbol, en las eliminatorias por el campeonato mundial… .

    Estimado usuario/a
    El libro que se ha descalificado es "Tú no lo sabes, Lucía", por lo que esta es la única obra que se ve afectada junto con su autora Mercedes Pinto, ningún otro libro por tanto, ha sido descalificado.
    Quedan pocas semanas para que termine el concurso, les animamos a que sigan participando.
    Saludos cordiales.

    Vives una pequeña novela con estas informaciones.. Lucía, no estés triste, era mejor conocer la verdad… Espero un día escuchar tu versión.. Esto a fuerza de siglos de mala Historia… y de ser cierta, puedes contratar un buen abogado, a lo mejor eres inocente y resulta que te indemnizan por daños y perjuicios, uno nunca sabe. Ya veremos.
    Pero amigos y amigas… llevamos 37 votos. 37 formidables acciones que saludan a la novela, tres decenas más una que con solo clic nos pone a soñar… VIVA.. les saludos con afecto y agradecimiento.
    La diferencia entre nosotros y el primer lugar, solo son unos cuantos miles, no es motivo para desistir.. Ánimo.. les pido votar, si.
    Les pido votar, a los hackers por favor no lo hagan en mi nombre, ni en ninguno de los concursantes, se los pido en nombre de la poesía y la metáfora, después de todo y a pesar de todo, puede salvar al mundo.
    Sinceramente lo creo.
    Gracias amigos y amigas…

  • Leyendas Café Bar: Canción enferma

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    Caralvá




    Ayer, por una extraña coincidencia era 24 de marzo, fecha martirial: Monseñor Romero, amado espíritu de paz, 1980.

    Y otro 24 de marzo 1990 nacía el 3000, Suplemento Cultural.

    Y(o) un 24 de marzo 2009 recibía una extraña invitación poética: Leyendas Café Bar, Sobre los tejados del mundo... Recital Otoniel Guevara... libro: Canción enferma.

    Mi hija me pidió llegar por ella a las 20:00 horas... quizás era la justicia "temporal" de la poesía... mi castigo: asistir.

    Aquello era una perfecta capilla de artistas. Al intentar llegar me extravié, gire con mi auto 360 grados en una zona llamada Col. San José..por el antiguo cine Vieytez.. pero por fin localicé un nombre que colgaba en su entrada: ¡Leyendas... café bar!

    El evento era a las 20:00, llegué mucho antes, porque sabía que no podía esperar la aurora del nuevo libro, solo la víspera... mi traje de oficina, con la elegancia de las telecomunicaciones brillaba por su oscuridad serena en ese ambiente gótico, es penumbroso y con sillas altas, maderas con marcos en tirones, una casa familiar convertida en iglesia de poetas... perfecta.

    Mi auto vigilante reposó casi a la puerta, mientras una jauría de adolescentes jugaba basketball con el mayor desinterés político, perseguían la pelota al igual que nosotros la notoriedad a los 80 años, siempre con la garra a cuestas y el deseo por delante... Entré como vampiro con mi traje de gala, recorrí la estancia vacía, unos pasos más y unos jóvenes con la bohemia por escudo detectaron mi presencia, identifiqué que eran los tenderos, mientras parejas de lobos con pequeñas ovejas escondían sus furtivas palabras, otros lobos albos con acentos transatlánticos jugaban con cervezas locales, los ojos del mundo parecían posarse en mi traje de vampiro, entonces en silencio decidí regresar al umbral... antes visité el migitorio privado convertido en público en ese sitio, que tenía los extraños nombres: Cipitíos y el de las mujeres: Sigüanabas... elegantes descriptores.

    En realidad mi traje de dragón se ponía caliente en medio de un lugar tan frío. Espere la llegada del poeta y así fue... no defraudó mi adelantado encuentro.




    Un saludo, unas palabras, le compré dos libros, un divertimento de metáforas, la llamada a Javier Alas, las hijas de Otoniel, un amigo. El libro, mi despedida.




    Tenía la extraña sensación del deja vú en la piel, otros lugares, el sentimiento de fuga, la palabra, cafés-bar de sitios ausentes, el 3000 bajo fuego "amigo"..Otoniel al final es un genuino poeta, vive ahí, con sus armas y nobleza entre mesas de taberna, entre penumbras y cervezas, entre amigos y amigas tan cercanos como la India y San Salvador, recordé los viejos encuentros del 3000 hace muchos años, la alegría ritual ligera y escapularia, como un cinto perfecto coronando al sol. Aquello era demasiado para continuar la noche, mi traje lapidario delataba mi añejo planeta hermético, Otoniel y su mundo alrededor a la inversa del mío, claro por supuesto, no era su funeral, sino el mío.. Entonces decidí salir, mi cuerpo expelía un olor a ciprés infantil, tímido y consistente... mi auto palpitaba sonido: Highway to Hell AC DC.

    En el libro, mi amigo Otoniel escribió: “Para mi querido César Caralvá entusiasmado de tenerte como el primer dueño de este libro, en esta fecha de felices aniversarios compartidos… con cariño Otoniel Guevara… 24MAR009 ”.




    Gracias Otoniel por: Canción enferma.

  • La Post(re)unión: Sanborns

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    Caralvá

    Tomé el auto, con el pensamiento “clavado” en asistir al evento cultural de la presentación del libro: Poetas (por) El Salvador de María Poumier.
    El auto no podía correr a mayor velocidad que una aguja de reloj en “su” minuto, no más…
    A pesar de todo escuchar música es un escape al nirvana en nuestra condición globalizada, nos permite comparar una extraña melodía y otras, que aportan excusas a la difícil condición asalariada; pero la música tiene ese potencial de causar distorsión y evasión de nuestras calles.
    Ahí iba con mi autito japonés, con prisa pero con 50 vehículos antes que yo en la misma Alameda. Se llama Alameda Roosevelt y no veo ningún álamo, hay árboles pero en franca extinción ninguno de ellos: álamo. No obstante esos pequeños detalles, si puedo ver las peleas del carril con los “gentleman” que manejan los colectivos, lanzan sus unidades sin previa advertencia, con sus buses gigantes al lado de mi autito monoplaza, ¿quizás no me ven? pero aunque así fuera, igual… ellos con furia: “sobre el carril que desean y qué”.
    Armado solo de un silbato de boyscout mi auto responde la agresión, pero es en vano, el gigante enlatado parte la calle como rebanada de mantequilla. No veo ningún valiente que se oponga a la bestia humeante, al menos eso consuela, no soy el único que frena ante el anunciado destino de muchos que prefirieron osar avanzar unos cuantos centímetros al paso del armatoste.
    Pero desde luego con mucha paciencia, salimos por fin del tráfico, habían transcurrido casi 30 minutos para un trayecto que se puede hacer en 3 minutos en horas sin pico, porque ahora se llama: “Hora pico” al desastre del tráfico; pero sin pico me recuerda muchas cosas: pequeñas aves verdes, la edad de quienes han pasado el límite del mercado laboral, también el límite de soltería, si lo prefieren el costo de la gasolina en fracciones y las explicaciones al intentar pagar las deudas…
    Mi objetivo era llegar, en ocasiones la palabra “otorgada” vale demasiado, esa era mi condición ineludible en la IV Feria Internacional del libro y material didáctico..
    Previamente una llamada de Javier anunció la presentación del libro: Poetas (por) El Salvador de María Poumier en Metrocentro, refirió la “rotonda”, no tenía idea donde era, discutimos y me pareció que era un espacio circular en la 8ª. Etapa, ubicado a la entrada oriente del centro comercial. La cita era a las 6 de la tarde, exactamente la hora de mi salida de la oficina, hasta ahí todo bien, excepto que no se necesita ser profeta para anunciar una llegada tardía cuando coinciden horas y distancias muy dispares.
    Al dejar la alameda, tratar de encontrar estacionamiento parecía ser lo mismo que sacarse la lotería, era otra conspiración del tiempo; debí hacer 3 rotaciones en busca de un sitio, pero al final encontré uno, bastante lejano pero no tan lejos para incumplir con la palabra, ni modo, era el caso: la palabra versus la voluntad de asistir.
    Al llegar, el sitio no era donde pensé, ni por cerca la rotonda, la Feria de Libros estaba ubicada en un subnivel de aparcamiento techado, eso si, de metrocentro; me impresionó observar la disposición de la Feria en un estacionamiento de autos, pero acostumbrado a la intemperie de la poesía nacional, la Feria era simplemente el cielo en la tierra, al recorrerla pude ver como de las penumbras y la estantería metálica brotaban destellos de luz con autores luminosos, editoriales globales que jamás han publicado un autor nacional (aunque sospechosamente comienzan a revisar esa norma) y la maravillosa lección de las editoriales nacionales, con escritores a quienes podemos estrechar su mano y otros a quienes debemos agradecer haberse tomado el trabajo de anotar sus palabras como herencia de este pequeño país, pero al menos hay variedad de selección para todos los gustos, con esto de la globalización autores premiados con el Nobel conviven junto a modestos escritores noveles, no es cuestión de sonido de palabras, sino de realidades de estacionamientos.
    Encontré al final del aparcamiento, una mesa vacía y unas cuantas filas de sillas en disposición de auditorio, dispersos en coloquios mis amigos: Javier, Otoniel, Luis Chávez, Luis Melgar, Mario Noel y otros, pero la presentación del libro había finalizado. Observé que algunos tenían entre sus manos el libro, sentí un sentimiento de orfandad, no sabía quién los vendía, los regalaba o si eran muestras, conversé brevemente y la noche lluviosa invitaba a la tertulia, la propuesta fue aceptada y en el camino encontramos la Editorial Delgado, por fin pude tener el libro en mis manos.


    En Sanborns: tertulia de poetas en El Salvador.

    “Allá la zona de no fumar, ¿dónde esta la zona que permite reír?”: Otoniel Guevara

    “Siempre que te leo estás peleando”: Luis Chávez

    “Celebramos el mes de la patria”: Luis Melgar Brizuela

    “Ahora comemos en la misma pizzería destartalada ”: Javier Alas


    Así recorrimos frases de autores nacionales e internacionales, algunos infaltables, incluso unas fotos, que no eran en U Fleku (Praga).
    Compartimos: Pan (con ajo) y Vino, coronas, ligths y chocolates, en la zona familiar, muy lejos del bar… para fortuna de la poesía.
    La cuenta…es otro cuento.
    “Envejecer es aburguesarse” ….a lo mejor, en el fondo es el amor por la poesía la máxima unión de la palabra. Una mujer llamada María Poumier con Poetas por El Salvador nos convocó, en la insospechada conspiración. Teníamos en esa reunión al menos dos banderas: una del tiempo y la otra el amor por la poesía.
    Y recordé aquellas palabras de R.Dalton

    “cuando salimos no llovía más
    Mi madre me riñó por llegar tarde a casa”.
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    Video Poetas El Salvador: André Cruchaga, Luis Chávez, César A Ramírez A Caralvá