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Gobernabilidad en El Salvador

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Caralvá

 

El escenario político ha cambiado desde la victoria popular del 16 de marzo de 2009, pero muchas actitudes siguen reproduciendo esquemas y creencias como si nada hubiese acontecido.

Se debe reconocer de una vez por todas, que el centro de gravedad político es el presidente constitucional,  es el primer ciudadano y el generador de consenso al interior de la nación en toda la línea de sectores de poder e institucionales.

Antes del triunfo de marzo de 2009, no se distinguía entre: presidente de la república, presidente del partido “en el gobierno” y el dueño de la nación, todo era lo mismo; a tal extremo se llegó con esa trilogía que el presidente de la república en anteriores administraciones inauguraba asambleas partidarias, hacía giras interminables proponiendo candidatos, excluía a personalidades que mostraban oposición partidarias, nombraba al candidato sucesor, proclamaba vencedor a su candidato “antes” que el Tribunal Supremo Electoral, además de una feroz política excluyente de todo color diferente al suyo… etc.  pero eso es el pasado.

No es cuerdo repetir el error de anteriores administraciones, se debe pensar que existe un gobierno que genera la unidad entre partidos políticos, entre los poderes del Estado y conduce a la nación hacia la gobernabilidad.

En las antiguas administraciones un grupo de poder dentro de un partido, administraba todo, ese grupo irradiaba a la nación todo tipo de criterios, esta última opción fue la que generó la desastrosa imagen de la administración pasada y quizás la causa de su derrota, puesto que los títulos de funcionarios eran parte de un catálogo de cargos del partido-gobierno, de tal forma que los conflictos de intereses y la corrupción era a discreción de muchos funcionarios del partido-gobierno, estos problemas fueron de tal magnitud que ahora las profundas divisiones son la mejor lectura de esa práctica repetida por 20 años.

De esta forma la nueva gobernabilidad debe profundizar en los siguientes elementos: acercamientos con la sociedad civil, aumento de electorado no tradicional, diálogo constante con  los movimientos sociales, aumento de la credibilidad en la transparencia y administración de los dineros del pueblo, creación de alianzas con el sector privado, cumplimiento de promesas de campaña electoral, notable comportamiento en las funciones de gobierno, una política exterior genuina en el interés nacional, etc.

Pero si las anteriores acciones son parte del Poder Ejecutivo, los partidos políticos también son parte de este buen funcionamiento, paradójicamente Gobernar implica a los partidos políticos de oposición para “dejar gobernar”,  de ahí el objetivo de coincidir en grandes acciones en: seguridad, inversiones internacionales, crecimiento y desarrollo, en síntesis superar la crisis en todas sus expresiones.

Dos elementos son claves, la visión de nación no debe importar modelos de otras naciones y otro punto es  que la movilización ciudadana en apoyo al actual gobierno también debe hacerse visible, esencialmente en temas de interés nacional, nunca será tarde para un pacto nacional y constantes concertaciones sociales.

www.cesarramirezcaralva.com

 

 

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