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El Salvador pluricultural

  • Una política cultural salvadoreña incluyente

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    Caralvá

    Cultura puede definirse como un conjunto de interacción humana con su entorno, en estos niveles actúa la historia, la cual nunca es la misma, incluso a nombre de las tradiciones; esta condición (histórica) nos señala los profundos cambios de los pueblos en sus diferentes momentos sociales.
    Por esta razón la historia se constituye en un valor nacional, porque nos brinda información “vigente” sobre el resultado de nuestra realidad.
    Pero en su lado oscuro tenemos antivalores que propician segregación cultural, al negar el carácter pluricultural y pluriétnico.
    Basados en estas negaciones nos encontramos con una anti-historia, la cual ha negado sistemáticamente los elementos de conformación de la otra patria, la otra nación étnica o finalmente la otra “historia no oficial”.
    ¿Qué beneficio puede resultar de esto? ¿A dónde nos llevará el conocer a nuestra anti-historia?... la respuesta nos llega de los documentos del Instituto Nacional de Cultura, Consejo Nacional de Cultura, Lima, Octubre 2002: (al olvidar la historia)…“eso indujo a considerar indeseable la condición nacional indígena, propiciando, después de la Colonia Hispánica, un proyecto político nacional criollo, que introdujo la noción de la modernidad occidental como única posibilidad de futuro. Esa manera de pensar y sentir, provocó un síndrome de graves alteraciones de la conciencia colectiva, cuyas demencias hacen que las mayorías -de clara filiación nativa- se sientan avergonzadas de su condición étnica y nacional y, muchos de sus miembros busquen afanosamente refugio en la mentira, la agresividad, la deshonestidad y otras formas violentas”.. Aunque en El Salvador la violencia es producto del crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas.
    Las propuestas de discusión antropológicas, en el tema de nuestra política cultural con visión de futuro son amplias, por ejemplo los elementos de la emigración casi se convierte en una verdadera exportación humana, es tiempo de preguntarnos si la emigración de nuestros ciudadanos ¿podrá suceder hasta el infinito? ¿tenemos o no responsabilidad como nación?... en todo caso es notable la ausencia de una política cultural que evite la emigración “a cualquier costo” y esa política cultural deberá en todo caso acompañar a realidades de autorrealización desde los cantones y caseríos de la nación.
    Por estas razones necesitamos una política cultural de largo plazo, que impulse los derechos humanos sin discriminaciones raciales, impulsando valores hacia la solidaridad, con una premisa fundamental: no podemos continuar pensando que la realización humana (salvadoreña) se logré con el consumo de bienes y servicios producidos en el primer mundo, ni pensar al infinito que el primer mundo es el paraíso terrenal, a cambio de ello debemos pensar: ¿cómo elevar el nivel educativo de las poblaciones? ¿cómo favorecer la movilidad social y autorrealización dentro de la nación? ¿cómo impulsar valores de realización con dignidad y desarrollo social?... acción posible, por medio de una política cultural incluyente.
    http://www.diariocolatino.com/opiniones/detalles.asp?NewsID=3773