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Sisifo Libre

  • En Navidad y con deudas

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    Caralvá

    ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Estas palabras del Salmo 116 (114-115) 12, que por alguna razón en los viejos textos era Salmo 115, 12, en fin, encierran el sentimiento de estas fiestas de navidad.
    Tenemos en todas partes, un universo de consumo que no podemos satisfacer nunca, de modo que repetimos caminos mitológicos griegos como el de Sísifo, que algunos autores asocian como la infinita búsqueda de la sabiduría por caminos equivocados, esos caminos al final son conocidos, basta con observar a nuestro alrededor, seguimos siendo tan básicos como aquellos antiguos griegos.
    Esta historia de Sísifo tiene mucho más que una roca en el Hades que cae y regresa, que nunca llega a la meta, que siempre trabaja y nunca descansa, que repite la misma tarea por castigo de sus acciones.
    Cuando en realidad existen “menudencias” que iluminan al mundo, como la felicidad de los niños y niñas, el heroísmo de tantas personas para soportar otro día en este país aún en las condiciones más adversas, la increíble labor de muchos jóvenes voluntarios que se esfuerzan por servir a los demás… historias que acompañan a muchos en su grandeza interior.
    Es de tal magnitud nuestra insatisfacción que aún viejos y ciegos continuaremos buscando en lugares equivocados esa frágil felicidad material que nunca podremos satisfacer, porque el mercado ofrecerá mañana un nuevo producto que en poco tiempo será obsoleto, de modo que debemos comprar y comprar y comprar.
    De pronto todos tenemos deudas, los que no tienen deudas, deberían tenerlas para probar lo que se siente, pero en fin los asalariados somos expertos en esos temas.
    En esos caminos de deudas no tenemos brújula satisfactoria, excepto la esperanza de renunciar a mercancías “aspiracionales” que no ayudan en nada al desarrollo personal, porque muchas están diseñadas para el consumidor de primer mundo, para las metrópolis, donde el salario mínimo de los obreros es superior al promedio de los profesionales bien pagados en la nación, enhorabuena, pero nosotros, en la llanura de la periferia, apenas podemos con los precios de la gasolina.
    Pero eliminar las deudas significa no usar más el crédito, ni las tarjetas del mismo apellido, ni adelantos de salario, ni compras a largo plazo que impliquen nuestros bienes, porque para eliminar las deudas debemos incrementar los activos, o sea menos gastos y más ingresos. Esto al menos es el principio de la liberación de Sísifo, “pagar las deudas” para que seamos perdonados.
    En ciertos momentos creo que hemos tocado fondo en la miseria humana, con cada historia delictiva cruel y sangrienta, porque no puede existir mayor tragedia que repetir la historia de Caín y Abel en las calles de nuestras ciudades.
    Estamos mal, de la patada, pero aún podemos agradecer al Señor, todo el bien que nos hace al otorgarnos la vida, que como humilde designio nos acompaña un día más.
    Al menos esta deuda si sabemos como pagarla… al pronunciar su nombre en estas navidades, junto a la gran familia salvadoreña.

    http://www.diariocolatino.com/es/20071220/opiniones/50412/