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alí calderón

  • Poesía ante la incertidumbre:

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    Caralvá

     

    De la historia del libro, nacen imágenes terrestres, narrativa de viajes, encuentros felices,  no existen pausas, al final nadie se extraña,  vivimos en el centro de una nación en posguerra.

    Aquello parecía un café disfrazado de restaurant en un centro comercial, pretendía eso, por sus paredes podía observar a las personas desfilar bajo esa inmensa pasarela de ritos urbanos, ahí van con su mundo en los bolsillos.

    Paredes transparentes con un ruido tan estridente que cada vez que la puerta se abría la sonoridad mordía los tímpanos, no podíamos escuchar nuestras palabras, al cerrarla con dificultad podíamos tejer la conversación, era una pelea del comercio a latigazos y la consagración de la poesía.

    Al borde de la mesa, mis amigos.

    El mundo es extraño, permite que seres extraterrestres se confundan con los mortales residentes de este planeta.

    La conversación más extraterrestre que he tenido sucedió ese día.

    Hablamos de trenes que cruzan una galaxia en cuestión de segundos, de cantos y ciudades bizantina, jet lag, ediciones planetarias de palabras eslabonadas de acá y allá, correspondencia transatlántica sin trámites fiscales,  mientras el grado de atención aumenta en cada adjetivo, un domo creador bordeaba aquella mesa de personajes excéntricos.

    Hablamos de circuitos impresos bajo la palabra jamás reunida en una edición humana de otros siglos y antes de ellos.

    Ante nuestra vista la materialidad de la Poesía ante la incertidumbre dejó ver sus pequeños tesoros ocultos, demostrando que degustar la paz entre el ruido era cotidiano, nuestro oído era capaz de cerrar todas las compuertas externas y escuchar su voz en medio del mayor decibel posible de la plazuela comercial, como si un poema con su silbo más humilde exclamara: aún hay poesía a la mitad de tanto concreto y  dinero plástico.

    Puedo tomar nombres y palabras de aquél libro, como puedo celebrar una reunión planetaria con un rito estelar al compartir aquellos versos, quizás mi intento es ser justo ante la incertidumbre sin poesía.

     

    Sus nombres:

    Jorge Galán,

    Francisco Ruiz,

    Raquel Lanseros,

    Fernando Valverde,

    Ana Wajszczuck,

    Andrea Cote,

    Daniel Rodríguez,

    Alí Calderón.

     

    Sus palabras: 

    J.G   “y que yo lancé al cielo” ;

    F.R: “ el mar me arroja a cualquier parte”

    R L : “Por  si vinieran tiempos de silencio”

    F.V: “ salta por las palabras un recuerdo”

    A.W. : “para esas cosas no estaba preparada”

    A.C: “ lo que transcurre bellamente sin nosotros”

    D.R: “no impide la maleza acariciar el cielo”

    Alí. C. “ leve y ligera se extiende un caricia”.

     

    He robado este tiempo a la Historia, pero creo ser justo, tampoco he podido dejar de celebrar esta obra.

     

    SS 06ABR011