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amenazas

  • Nuevas amenazas para la democracia

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    Caralvá

     

    Las nuevas amenazas para la democracia hemisférica se consideraron marginales en otros tiempos: narcotráfico, crimen organizado, deportación masiva de emigrantes, catástrofes naturales, pandemias, aplicación de la justicia, financiamiento externo a partidos políticos, intervención de gobiernos extranjeros, economía internacional, lavado de dinero etc.

    De los múltiples factores que amenazan a nuestra democracia, el narcotráfico parece ser el  rey de los potenciales peligros, con tanto poder que los recursos policiales no son suficientes y se debe recurrir a los ejércitos nacionales.

    El actual momento de violencia nacional, puede ser el signo relevante de los efectos de luchas por controles territoriales para distribución y comercio de drogas, situación que solíamos observar en otras naciones, ahora están a la vuelta de la esquina.

    El problema del narcotráfico es transglobal ello  implica una amplia cooperación entre los gobiernos, puesto que las drogas tienen diferentes procesos: producción, transporte y consumo.

    En nuestra nación la producción de drogas es mínima (al menos en relación a otras naciones)  y el consumo aún parece bajo control, pero el transporte de estos productos por diversos medios se está convirtiendo en una amenaza por los constantes hallazgos en diversas cantidades de drogas en zonas humildes y residenciales.

    Entre los signos de alarma sobre este tema observamos: la aparición de armamento de guerra, la violencia focalizada y la multiplicación de estas estructuras ilegales que intentan infiltrar a las instituciones del Estado, en este último caso existen ejemplos dramáticos en nuestra nación así como en Guatemala y México.

    Las soluciones poco a poco dejan de ser locales y se convierten en decisiones multinacionales, de esta forma El Salvador debe ampliar y profundizar su lucha contra este flagelo junto a naciones de Norteamérica y Suramérica.

    Ante la amenaza: “plomo o oro” que usualmente sirve de coacción en diversos niveles, la mejor respuesta es que la Justicia funcione, porque vamos perdiendo la confiabilidad en el sistema político, poco a poco el Estado de Derecho solo favorece a quienes pagan los mejores abogados y no  a quienes han sido perjudicados.

    Desde hace unos años, a pesar de la indignación popular por atropellos a personas inocentes y delitos de toda naturaleza como asesinatos, los presuntos delincuentes son liberados… lo cual convierte a la justicia en un instrumento dudoso que no lucha a favor de la institucionalidad de la república y provoca desconfianza general.

    De continuar así en pocos años el mayor daño será para la democracia y la paz, como acontece en otras naciones, por esta razón es positivo buscar una amplia cooperación con las naciones involucradas sobre el tema en todos los rubros posible, puesto que el capítulo del narcotráfico en El Salvador, ya parece una nueva epidemia; por esta razón fortalecer la alianza con Estados Unidos y la cooperación en este tema es  un objetivo estratégico en este quinquenio.

    www.cesarramirezcaralva.com