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la nueva izquierda posible

  • El camino de Moisés en El Salvador

     

     

    Caralvá

     

    Con la nueva administración gubernamental, el antiguo sistema de creencias políticas día con día cae a pedazos, principalmente en aquellos que consideraron imposible que la izquierda llegara a gobernar “un día” en El Salvador, bien,  estos son los días posibles negados por muchos años y que ahora se iluminan bajo la democracia.

    Pero en todo modelo democrático, un gobernante no puede estar solo, porque la nación tiene ese carácter plural en su tejido social, de tal forma que el presidente la República es el llamado a aglutinar el consenso nacional y construir una visión estructural incluyente para los ciudadanos.

    Nuestra nación en momentos tan difíciles de crisis económica requiere de elegir un camino como el de Moisés al dividirse las aguas (Éxodo 14:19-31), el pueblo pasó en seco, por medio del mar, mientras las aguas convertidas en murallas de izquierda y derecha, dejan el paso libre; me parece que  ahora, la mejor respuesta podría ser algo similar, separar los criterios de las fuerzas políticas y encontrar un camino que haga posible el camino del pueblo hacia la solución de los principales conflictos.

    Durante muchos años el carácter ideológico ha dominado nuestro panorama social, muchas generaciones han sido juzgadas por este estigma, es tiempo de enterrarlo, al igual que en su momento terminó la guerra fría entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.

    Bajo una nueva democracia “posible” en El Salvador, bajo la misma figura de Moisés y la división del mar rojo –conste no es una connotación política-, vivimos la construcción de la unidad nacional, pero es desalentador observar que a cada paso, grupos de interés divulgan falsedades y tratan de satanizar lo poco que es posible realizar en 100 días de la nueva administración.

    No es posible la óptica de lucha por el poder en cada paso institucional, porque en ese caso la unidad no será posible y menos una estrategia de solución.

    La intervención del Estado en áreas económicas, la iniciativa privada con sus inversiones, el carácter de la reforma del Estado, etc,  son dimensiones dinámicas, que tienen diversas modalidades en espacio y tiempo,  la historia demuestra que en el mismo seno del capitalismo, es necesario el carácter de la reforma para ajustar el modelo a las nuevas realidades sociales y económicas, mucho más en tiempos de crisis.

    El caso de las nuevas propuestas sobre el modelo democrático, poco a poco se abrirán camino sobre las supersticiones, mitos o fábulas  que por generaciones han prevalecido en nuestra sociedad y la realidad comenzará a cambiar.

    En la nueva sociedad salvadoreña al menos, el llamado a la unidad implica que muchas de las reformas o iniciativas institucionales, serán productos del diálogo entre los sectores involucrados, puesto que en tiempos de crisis y en realidades tan difíciles es necesario concertar con todos los grupos de poder e incluso algunos no tradicionales; muchos de los cuales por generaciones han permanecido al margen de las grandes reformas institucionales.

    Los partidos políticos son los instrumentos intermediarios de los sectores sociales, intervienen con iniciativas a las demandas sociales y cuando cometen el error de convertirse en gobierno-partido entonces la administración de turno se convierte en excluyente, al menos la historia así lo demuestra.

    www.cesarramirezcaralva.com