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vaticano y américa

  • Cuando el Vaticano descubra América…

    22AGO012 Segundo Montes, Ignacio Ellacuría, Mons. Romero 386817_188534981279170_1844246923_n.jpg

     

     

     

     

    Caralvá

     

     

     

    La renuncia del Papa Benedicto XVI es un motivo de alegría, por primera vez en muchos años no asistiremos a un funeral “en vivo” de un personaje central en la historia contemporánea, me parece que su vida tiene un significado especial mucho más allá que un cargo terrestre, ya demostró que puede ser ejecutivo de la vida pastoral, ahora puede dedicarse a contemplar el camino que inició hace muchos años, colaborando desde su retiro. El acto de renuncia de Su Santidad me parece un acto valiente, puesto que renuncia al pensamiento del héroe, después confesar sus límites humanos, él no puede continuar la marcha y acude al relevo generacional. Aunque debemos aclarar que el pensamiento del héroe en ocasiones es contingencia de su vida y obra, de tal forma que la interpretación de terceros transforma su “caridad”, su “verdad” en acciones extraordinarias y para otros en actos malévolos.

     

    Si el Vaticano descubre América en el cónclave de marzo próximo, a lo mejor pensará en Monseñor Romero, en el Consejo Superior de la UCA asesinado en 1989, en un continente vigoroso donde reside el mayor contingente de católicos del mundo, también reflexionarán sobre muchos siglos de pueblos que abrazando el cristianismo han fundado naciones en el Nuevo Mundo.

     

    La religión es parte de la liberación, de eso pueden dar fe los miles de jóvenes cristianos que lucharon contra el autoritarismo, pero la liberación también debe entenderse como autores del destino individual, mucho más cerca de la democracia que cualquier otro sistema, al mismo tiempo fuera de la religión, la liberación es el ejercicio del derecho ciudadano hacia una nueva sociedad.

     

    Cuando el Vaticano descubra América, África y Asia, el sentido de fraternidad tendrá un sentido de “verdad”, que enviará un mensaje correcto a los católicos del mundo; entonces la hermandad es posible por la renovación en la decadencia espiritual europea, es posible un nuevo discurso de espiritualidad en el siglo XXI a pesar de vivir rodeados de tecnología, materialidad y objetivismo como afirmó Jan Patocka, quizás no solo es posible sino urgente la renovación espiritual frente al Facebook esclavista, con sus mensajes de cadena que te condenan si no envías diez correos y ganas el cielo por dar un clic cibernético… aleluya.

     

    Me alegra no concurrir a un funeral, al menos el Papa ha inaugurado un nuevo sitio de retiro y si mañana existirá otro Papa retirado, enhorabuena, quisiera un día estrechar sus manos y saludarles como genuino hombres de fe que reconocen sus límites humanos, como un día estrechamos la mano de nuestro amado obispo en La Iglesia Divina Providencia.

     

    En los corazones de muchos católicos palpita un Papa como Monseñor Oscar Arnulfo Romero, que hizo suyas las palabras de Saulo de Tarso: “Que no consiste el reino de Dios en el comer, ni en el beber, sino en la Justicia, en la Paz y en el gozo del Espíritu Santo” (Rom 14,17).

     

    Un Papa africano o asiático iluminaría un nuevo horizonte espiritual, aunque los problemas que arrastra la Iglesia no pueden ocultarse más y deben existir soluciones que acompañen la nueva alegría de la diversidad cultural y étnica, la justicia no puede esperar más, ante las demandas de los creyentes.

     

    La nueva espiritualidad del Siglo XXI, proclama una nueva vida, quizás como Monseñor Romero y su obra, como tantos anónimos del mundo.

     

    www.cesarramirezcaralva.