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  • 11 de septiembre: 5 años después

    Caralvá

    El mundo ya no es el mismo después de aquella fecha. La lectura de las realidades ha cambiado notablemente.
    Lo podemos palpar con nuestros propios momentos declarativos: ¿quién no se sintió norteamericano ante el dolor de los inocentes? ¿Quién no deseó acompañar en la más humilde acción al pueblo estadounidense en sus momentos de dolor? ¿Quién no condenó aquél momento cruel e inhumano ante la muerte de tantos civiles? Ahí están las notas de cientos de testimonios y naciones solidarias con Estados Unidos.
    En estos momentos aún están latentes esos tristes momentos para la humanidad.
    El terrorismo es un acto desesperado, ilegal, con violencia indiscriminada contra ciudadanos civiles, que puede ser perpetrado por diversas formas de agrupaciones: civiles, militares, religiosas, supremacistas, racistas, incluyendo al Estado etc.. Utilizan su violencia contra seres indefensos o en desigualdades tan extremas que las víctimas no tienen oportunidad de defensa alguna.
    Aquél acto masivo de terror será inolvidable para la humanidad, porque no olvidaremos jamás el sufrimiento de los inocentes que como nosotros, puede ser víctima de estos grupos fanáticos. Estamos junto a Estados Unidos en su lucha contra el terror.
    De igual manera nos une la solidaridad con Inglaterra y España que han sufrido similares atentados.
    5 años después, en nuestra nación el día 12 de septiembre, un autobús fue desviado de su ruta provincial, posteriormente el chofer y el cobrador fueron asesinados en la ciudad de San Miguel, esto también es terrorismo.
    Existe algo que nos daña profundamente, aquí o allá, sea en San Miguel, Nueva York, Londres o en Madrid, los golpes de estas fuerzas nos perjudican a todos.
    Nosotros tenemos a diario atentados de estos seres que a sangre y fuego intentan someternos a su voluntad, pero no existen soluciones fáciles.
    Creo que los Derechos Humanos son necesarios, aunque Hitler de seguro moriría de risa con nuestras intenciones. La Democracia también debe ser defendida, a pesar que estos grupos (terroristas) no la aceptan porque a ellos no les interesa la sociedad y si la respuesta la buscamos en las religiones… cada lector(a) puede ver su futuro en este instante.
    Afortunadamente creo firmemente en que existe la verdad y que podemos llegar a ella por la inteligencia humana…
    Nosotros los salvadoreños somos como Charles de Gaulle en 1940, rechazamos incondicionalmente la derrota, creemos firmemente en la recuperación de nuestro honor atacado por estas bandas de sicarios, estoy seguro que tenemos la inteligencia clarividente para triunfar sobre estos señores de la muerte y como en otras ocasiones proféticamente: venceremos.
    Es tiempo de unidad, existe un solo enemigo en nuestra nación: el crimen organizado que comete acciones terroristas… y las palabras de Sir Winston S. Churchill de su libro: The Second World War (1948-1954) The gatherim storm, publicado en español como las memorias de Churchill 1965, nos puede ayudar: “.. Algunos consejos de prudencia y moderación pueden convertirse en agentes primordiales de mortal peligro y como los procedimientos, intermedios inesperados por el deseo de vivir con tranquilidad pueden llevar de cabeza al desastre”.
    En San Miguel, San Salvador, Londres, Nueva York o Madrid, la sangre de tantas víctimas inocentes también reclama justicia.

  • Las pandillas también deben recibir mensajes ciudadanos

    Caralvá

    El fenómeno de las pandillas tiene el componente de niños y jóvenes que por diversas razones sociales, han sido abandonados por mucho tiempo.
    Tenemos como nación una herencia negativa de violencia, prueba de ello es el pasado Siglo XX, donde solo por un pequeño lapso se orientó la nación hacia la democracia, pero poco a poco la violencia ha cobrado otra carácter, la violencia masiva de la guerra terminó con el Acuerdo de Paz. A principios del siglo XXI asistimos a un nuevo tipo de violencia que podríamos llamar violencia “cliquera” o violencia “marera”; este fenómeno tiene por objetivo a ciudadanos trabajadores, que indefensos poco pueden hacer frente a estos grupos armados e ilegales. En este aspecto existe un espacio de “ingobernabilidad”, porque el monopolio de la violencia “legal” comienza a agrietarse, como una gigantesca pecera que deja escapar riachuelos de agua, transformada en sangre inocente. Esta violencia “cliquera”, se ha originado en la falta de promoción social, la exclusión en todos los rubros, la falta de oportunidad de trabajo, la herencia negativa de nuestro pasado social, así como los altos niveles de pobreza y analfabetismo, ahora agravado por la expulsión masiva de delincuentes de Estados Unidos. La deportación de delincuentes alivia allá la crisis, pero transfiere acá el problema para los cuales aún no tenemos respuestas efectivas.
    Los anteriores criterios han sido alimentados durante generaciones por esta subcultura o arqueocultura de recurrir a la violencia para solucionar todos los conflictos.
    Ahora la respuesta soñada por muchos es la violencia… se ve fácil y nuestra propia historia nos demuestra lo contrario, a más violencia, más problemas.
    Con horror sufrimos asaltos, los pequeños comercios son estrangulados económicamente, los transportistas asesinados, a diario historias de sangre y más sangre.
    ¿Qué hacer? Algunas soluciones nos llegan de los propios Estados Unidos, como reconocer que estamos en problemas como nación y aceptar que estas organizaciones “existen” irregularmente, puesto que su negación creará falsas imágenes, existen y en toda la nación, así sean zonas de barriadas ricas, los delincuentes están en todas partes.
    Al reconocerlo como nación, reconocemos que el problema no es de un partido político en el gobierno, puesto que es necesario considerar entre otras cosas: ¿Qué cantidad son? ¿Dónde están?, ¿Qué condiciones alimentan sus estructuras?, ¿cómo podemos crear una alianza cívica entre escuelas, policía y organizaciones ciudadanas?...
    Debemos actuar con respuestas efectivas, organizándonos entre vecinos, comunicando nuestra preocupación general, eliminando todos los grafitis (porque son mensajes que califican territorios y ubican datos vecinales), debemos fotografiar los grafitis y compartirlos entre el grupo cívico, para finalmente descifrarlo, leerlo y eliminarlo.
    De esta forma necesitamos a la policía nacional civil como actor principal donde existe la violencia o donde la persistencia sea notoria.
    Nuestra sociedad debe ofrecer una oportunidad para cientos de niños y jóvenes abandonados a su suerte en las calles de las ciudades, fortalecer las ONG´s, crear programas sociales que les permitan integrarse, pensar en reeducación, puesto que todo su comportamiento ha sido una educación para el delito, con estos programas podríamos transformarlos.

    http://www.diariocolatino.com/opiniones/detalles.asp?NewsID=2996