Les pido su apoyo queridos lectores (a) con el objetivo de votar por mi novela: La primavera salvadoreña, recuerda España, marcando el anterior enlace. Es un concurso del Corte Inglés y Book and You..
El concurso cierra el 10 de mayo, solo se permite un voto diario por lector.
La primavera salvadoreña, recuerda España
Caralvá
César Ramírez
Enfrentar el destino de una sociedad, puede tener diferentes ópticas para los diversos grupos sociales en América Latina.
Durante muchos años del Siglo XX en El Salvador, la saga de Golpes de Estado por camarillas militares y las represiones a cualquier expresión democrática forjaron a una generación de jóvenes con un sentido de libertad más allá del fatalismo.
Bob Dylan acompaña con sus canciones las expresiones libertarias de la sociedad norteamericana, que irradia hacia Latinoamérica un sentido de libertad imposible en El Salvador, pero aquel modelo pacifista y la lucha contra el racismo, convoca a similares mensajes en una sociedad que no reconoce a su propia etnia y la in-visibiliza. La etnia escondida bajo el título genérico de campesinos, opta por organizarse y avanzar hacia progresos sociales.
Relatos-diálogos, Emilio-adulto lucha contra “joven-Emilio” que escribe todo, la libertad ejercida por Emilio-joven es de tal naturaleza que Emilio-adulto edita párrafos completos de aquella visión juvenil, nada es tan cruel y feroz que convertirse en editor del propio pensamiento; pero existe un encuentro de visiones al aventajar por un centímetro a la muerte, por incontables citas con ella. Emilio-adulto abraza al joven-Emilio al reconocer que la vida a pesar de todo es un don extraordinario y cesa su diálogo para convertirse en un solo Emilio.
La sangre española fluye en El Salvador incluida en la historia y en las migraciones republicanas, Don Bernardo Cervantes, dialoga con su hija: Carmen sobre la opción española en la pequeña nación centroamericana, sin olvidar su tierra.
El asesinato de Monseñor Romero y la persecución de la Iglesia, era la confirmación de las Buenas Nuevas, “La voz de los sin voz” vencía al terror militar.
La guerra impulsa una dinámica fragmentaria de todo nivel, porque la sociedad en su conjunto pierde continuidad, la guerra muestra su crueldad sin miseria, contra todo signo democrático y religioso.
Los estudios de Ignacio Ellacuria irrumpen en plena guerra, reflexiona sobre el papel de la Iglesia y el ejemplo de Monseñor Romero, la función de la Universidad y la fraternidad la Sociedad Jesuita.
Enfrentados con las armas, las fuerzas militares tienen en el Coronel Letal al máximo representante del anticomunismo y no duda en ejercer su poder en cualquier momento.
Al llegar la paz, un largo camino hacia la democracia se inicia en todas las formas económicas, la antiguas fuerzas revolucionarias se transforman en un partido político, Emilio envejecido y obsoleto sufre por la inserción en un mundo capitalista.
Alejados de fanatismos, Emilio (niño, joven, adulto y…) visita una plaza, rinde homenaje a la juventud, a los españoles que hicieron suya la bandera de Cuscatlán y los Derechos Humanos; un 15 de marzo de 2009, cuando el FMLN gana las elecciones presidenciales.
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El presidente de todos
Caralvá
Cuando pronunciamos una frase de tal naturaleza, inmediatamente recordamos a los partidos políticos ¿por qué debe ser así? Si el proceso electoral es parte del pasado.
Seguro que nuestro razonamiento se debe a la tozuda (mala) educación generacional de considerar al Presidente de la Nación como representante de un partido o representante de la casta militar, desafortunadamente así ha sido en el siglo XX y estos años del siglo XXI; ha sido impensable afirmar que el presidente dedica todo su esfuerzo a construir la paz y defender los intereses de la nación sobre los intereses partidarios.
Pero ese es el trabajo para los siguientes años, construir la unidad en una nación dividida entre colores y banderas, porque la democracia no es solo el evento electoral al delegar a los representantes políticos una vez cada 5 años, se trata de participar en decisiones: “de ahora en adelante”, para eso se deben crear mecanismos participativos y escuchar a la ciudadanía, establecer nexos entre los ciudadanos y sus diputados, entre las multitudes, sus ministros y el presidente. El caso que no existen estos mecanismos en la nación, no significa que no podamos adoptarlos, para eso esta la tecnología de Internet, videoconferencias, youtube, mensajería electrónica, etc. Los hábitos de comunicación han cambiado, adoptarlos es el desafío de la democracia.
Adoptar los intereses de la nación sobre los intereses partidarios, también corresponde a los diputados y alcaldes, conocemos los grandes males de la nación, con breves visitas a blogs, sitios de Internet de opinión, periódicos físicos y digitales, las denuncias son tan graves que no distinguen entre partidos ¿Por qué entonces no adoptar las banderas ciudadanas? Después de todo la delincuencia, el narcotráfico, los grupos de bandoleros siguen actuando y dañando a inocentes. Pero la educación se inicia por casa, la clase política es la llamada a cambiar, porque sobre ellos recae el mayor ejemplo de unidad ante la decadencia de los valores tradicionales: honradez, trabajo, respeto a los mayores etc.
Estas condiciones son posibles si construimos la paz como un estado de conciencia social, producto de la extrema realidad nacional, esa desastrosa realidad que implica sicariatos, asesinatos de motoristas, de jóvenes, extorsiones, violencia, corrupción etc., y debemos compartir la nación con esta nueva realidad, porque la paz es la única que nos da elementos de esperanza y liberación, porque es opuesta a la resignación y la opresión, considerando que si existe pobreza en amplios sectores populares, no puede existir paz, puesto que la pobreza origina dinámicas anti-sistema que tarde o temprano terminan en ruptura social.
“El presidente de todos” deberá construirse, deberá edificarse como un producto histórico, dentro del acontecer nacional.
Quizás vivimos tiempos de paz y transición, donde pronunciar: “el presidente de todos”, no implicará más un sentido individual y caudillista, sino un elemento transformador e incluyente, dentro de una realidad histórica y en paz.
Es tiempo de afirmar que la paz es posible sin “violencia”, que el camino iniciado a partir del 15 de marzo, abandona para siempre ese criterio sangriento de la “violencia fundacional”… no necesitaremos más sangre para los nuevos tiempos.
La unidad nacional deberá construirse bajo el lema: “el presidente de todos”..