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Empresas privadas deben ser solidarias

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Caralvá

 

La crisis económica desatada en los últimos meses en nuestro país, ha dejado dramáticas enseñanzas a todos los sectores, pero en especial a los trabajadores, los números son catastróficos para las familias salvadoreñas, son de tal magnitud que miles de trabajadores se ven forzados a optar por subempleos o una disminución de su calidad de vida. En este plano de enseñanzas destaca los miles de trabajadores desempleados  provocados por la empresa privada, su número oscila entre 40,000 ó 50,000 según las publicaciones del Seguro Social de cotizantes que han dejado de aportar a dicha institución, si comparamos este número versus los desempleados publicitados de empleados públicos, la comparación es abismal, con una gran diferencia para los empleados privados que no tienen ninguna defensa y tal parece que es “natural” y “aceptable” porque nadie cuestiona este evento, pero deberíamos conocer si estos despidos tienen el mismo nivel de sacrificio para todos.

No se trata de estigmatizar a la empresa privada, ni sus inversiones, ni su generación de empleos, se trata de su condición de solidaridad con los trabajadores y la nación.

La ausencia de un pacto de nación para la defensa del empleo, es tan notable que la crisis se cobra a un solo sector: los trabajadores; pero por ninguna parte observamos que una empresa renuncie a sus ganancias para mantener la planta productiva estable.

La ausencia de solidaridad hacia el sector trabajador implica otros vicios, como la persecución a los sindicatos, trabajadores bajo amenazas de despidos, los empleados son vigilados con sutiles mensajes preventivos contra las organizaciones de los trabajadores.

¿Cuántos sindicatos se han pronunciado por las grandes empresas?

¿Cuántas grandes empresas han negociado con los sindicatos la planta de empleos?

Imagino que si algunos trabajadores se pronuncian por su empresa, sin ser sindicalizados, corren el riesgo de ser observados como mensajeros defensores de la empresa y no trabajadores libres de presiones internas.

Ahora algunas empresas se sienten afectadas por un decreto legislativo, amenazando con abandonar la nación en represalia, es un argumento peligroso puesto que el mensaje va dirigido: a la Asamblea Legislativa, poder ejecutivo, a la nación; como si de un día para otro se pudiera abandonar una empresa  y todo el proyecto por la voluntad de una persona, no es un pronunciamiento serio  -me parece-  aunque una declaración de este tipo debe tomarse con mucha preocupación puesto que rebasa el nivel de entidad empresarial. ¿Acaso las telefónicas no son “empresas públicas” por su componente de servicio público y administración privada?.

Creo que la solución no pasa por las amenazas, más bien esta solución puede encontrarse al negociar un nuevo escenario de compromisos solidarios entre las empresas, el poder ejecutivo, la Asamblea y los trabajadores.

En los negocios, todo tiene solución y como bien dicen los empresarios: “es un mundo de oportunidades”… principalmente cuando la óptica deja de ser un interés privado y se convierte en interés nacional.

Pero no cabe duda, que la voz de los trabajadores y en este caso el  pueblo, solo es escuchada cuando a gritos se pide un alivio a la angustiosa situación económica de los sectores más golpeados en esta crisis heredada.

Es obligación de la clase empresarial solidarizarse con los trabajadores en todo momento, no solo para garantizar sus ganancias económicas anuales.

www.cesarramirezcaralva.com

Comentarios

  • Al menos si la alegrìa acompaña, iluminas al mundo

  • Lo malo de esto es que los jefes de las empresas privadas no quieren perder el dinero, por ello no hacen donaciones ni ayudan a nadie, asi que estamos igual, mientras ellos no hagan nada, no se podra cambiar casi nada hoy en dia.

  • Es un engaño colectivo.
    Las empresas no ayudan.. sus aportes no son visibles en las comunidades...

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