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François Hollande horizonte solidario

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Caralvá

 

La memorable proclama de la declaración Franco-Mexicana que reconocía al FMLN-FDR en un momento crucial en la historia de nuestra nación, aquél 28 de agosto de 1981, retorna con vigencia ante el triunfo del socialismo francés en las recientes elecciones de aquella nación europea. Han pasado más de treinta años de una proclama que significó una bandera de esperanza en la desoladora realidad de represión que vivía nuestra nación, con una feroz persecución a todo sector democrático pero que la lucha del pueblo salvadoreño logró resistir en las peores condiciones a la intemperie autoritaria. Los ministros de relaciones exteriores de México y Francia: Jorge Castaneda y Claude Cheysson se pronunciaron ante los graves acontecimientos de aquella época que ahora son historia, pero fueron un enorme significado para el presente de nuestra vida democrática, puesto que en nuestra nación las instituciones se consolidan día con día. En los años ochenta del siglo pasado, François Mitterrand en su momento logró tender puentes con América Latina bajo un esquema general que algunos autores calificaron de urgentes obligaciones para colaborar por la paz en la región, ahora muchos años después podemos comprender el alcance de esos nobles principios y celebramos que así sucedieran. En la Revista Proceso, México, no. 246, 18 de julio de 1981 Julio Cortázar anotó una cita de François Mitterrand: “América Latina no pertenece a nadie”, “Está buscando su pertenencia propia, y es importante que Francia y Europa la ayuden a realizarla. Los Estados Unidos deben comprender que no les corresponde oponerse a ello y tratar de imponer una presencia que puede ser sentida como ilegítima cuando se lleva a cabo a expensas de la independencia de los pueblos y de los derechos humanos”. En ciertas ocasiones como nuestra lucha en este pequeño país por la supervivencia de las instituciones en este siglo XXI, con un gobierno absolutamente diferente a los 20 años de administración de un partido conservador, aquellas palabras cobran una extraordinaria vigencia, puesto que el nexo histórico con otros pueblos es la solidaridad democrática en sus momentos tan difíciles. Ahora nuestra nación se debate en graves problemas sociales que nos obligan a nuevos urgentes pronunciamientos, la vida democrática tiene desafíos que no tienen solución fácil, debido a que la nación en su conjunto debe asumir responsabilidades como es el caso de la Seguridad Nacional ante el tema del narcotráfico y el crimen organizado, ya no es como en el pasado que la negación de la democracia era el motor del cambio, ahora es la supervivencia del Estado Democrático el que se aferra a una oportunidad para intentar vencer ese cáncer social. De la misma manera que en Europa el tejido de la economía pasa por diversas naciones, en Centroamérica la economía con sus repercusiones sociales, no pueden verse aisladas entre los bloques dominantes como Estados Unidos y Europa, porque las evoluciones del narcotráfico con sus ramas destructivas no podrán vencerse sin el apoyo de terceras naciones. Tarde o temprano apelaremos a la solidaridad de los pueblos ante nuestros limitados recursos económicos, y esperamos como en otros tiempos la ayuda esas naciones amigas. El triunfo de Francoise Holland al menos tiene una visión de esperanza para la nación de América Latina, con la historia de la solidaridad entre los pueblos como su mejor ejemplo.
www.cesarramirezcaralva.com

 

 

 

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