Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

pie en tierra

  • Acuse de recibo II

    medium_02ABR007_Andre_Cruchaga_II.jpg


    Caralvá

    Hoy 03 de abril me entregan un libro: Pie en Tierra, su autor André Cruchaga.
    Rápidamente veo la portada, las líneas en su dedicatoria recuerdan nuestra amistad.
    Avanzo por los horizontes lineales y veo música.
    Los poemas están firmados en Barataria… aquella región mencionada en las noches de lectura cervantina.
    Recorro el libro inventando laberintos infantiles, encuentros, nombres y acontecimientos, relámpagos de ciudades ancestrales, erupciones latinoamericanas con pueblos ingenuos.
    Aquél libro tiene la intensidad de la vivencia Latinoamericana bajo el sol perfecto, las casas familiares ahogadas en el verde colonial de pinos inventados en ventanas y vitrales.
    “Rayo y piedra”, “Arte de morir”, “Metamorfosis del enigma”, “Retrato de la ausencia”..
    La acción del verbo triunfa sobre la muerte, a pesar de su invocación permanente, es un rito universal entonces, cada humanidad celebra la vida, a pesar de tan pasional compañera.
    Daphne: “entre las ramas de mis antiguos ojos”…
    En un retorno al Olimpo: “pidiendo a los dioses la apetecida atalaya”…
    Cantos gregorianos que evocan altares latinoamericanos, identidad: “Árbol eres tu, Daphne. Árbol y mesa y copa y destinos”.
    Aparecen sitios conocidos, lugares universales entre portales y pequeños espacios del ciudadano global, queridos sitios de todas las ciudades del continente: Calle Concepción, La Garita.. Revolución, Reforma, Héroes, Alameda… fechadas o con nombres inmortales, espacio comunes que la humanidad necesita para transitar a lo largo del sinuoso espectro comercial.
    El libro es noche y día, es… “En rieles de ferocidad nocturna…. Los huesos la han cubierto; la noche…”…Apenas distingo desde mi sitio de lectura, las diminutas notas de otras melodías evocadas por esas palabras, son espejos.
    Bob Dylan, Jorge Luis Borges, Isla (País)… las palabras persiguen nuestros sueños en fragmentos de óleos convertidos en versos.
    Es un libro que puede ser un objeto más en las librerías o entre nuestros documentos coleccionados por siglos, excepto que es de André, entonces recuerdo entre mis manos el camino que debió recorrer el libro para nacer… primero que el dinero no sobra para nada…. Luego: interminables noches de trabajo, revisiones hasta la saciedad, infortunados encuentros con los editores, hasta llegar al lector… publicar entonces se convierte en un acto devocional.
    Un libro es un desafío al silencio, canta desde su sitio esperando al lector, arremete contra el espacio estacionado de un estante bibliotecario y explora en acantilados de un océano curioso, sin límite.
    Aún no superamos al libro en su acción de intimidad, a pesar que el libro sostiene feroces batallas con nuevos demonios insospechados.
    Esos demonios conspiran contra nuestros libros porque saben que uno puede llevarlos a largos viajes sin temor a poseer red alguna, saben que uno puede tomarles sin prisa en un tren rápido, amordazarlos en breves equipajes de mano y sin protestar consienten nuestra presencia, son perros que muerden parte del alma en sitios insospechados, tienen el encanto de pronunciar nombres legítimos en cada pueblo, respiran desde nuestras pupilas con cadencias sonoras de un día olvidado.
    Ese libro es: Pie en tierra.