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¿En qué momento se encuentra la democracia en El Salvador?

¿En qué momento se encuentra nuestra democracia?

Caralvá

Nuestra realidad política se parece mucho al concepto de pluralismo polarizado, por las condiciones de partidos políticos, su distancia ideológica, así como la formación de grupos antisistema. Para medir el grado de avances democrático tomemos el año 1992 de referencia, porque antes de esa fecha no existen elementos que puedan caracterizar a nuestro país como democrático.
Pero las preguntas son diversas: ¿superamos las condiciones económicas y sociales de hace 14 años? ¿Existen condiciones para retornar a la antigua condición de guerra civil o regímenes militares? ¿Tenemos igualdad mínima? ¿Existen fuerzas centrífugas en crecimiento y en multiplicación?
Después de 14 años asistimos a nuevas realidades de poder, no existe un solo poder hegemónico sino varios centros de poder. Ahora encontramos que estos Centros de Poder, tienen diversos contenidos y bases de apoyo. El avance democrático puede medirse porque la oposición “ilegal” pasa a “legal”, la oposición (de todos los partidos) posee formas de gobierno (parlamentario y local), de esta condición destaca su grado de contribución a la gobernabilidad.
Estos elementos contribuyen a que la sociedad construya el pluralismo democrático, puesto que los centros de poder tiene capacidad orgánica, acceso a medios de comunicación, poder de convocatoria, pueden crear opinión pública y además influir en grandes temas nacionales.
Desde luego que existe una herencia negativa del antiguo régimen que pesa sobre la democracia: la aplicación de la justicia, “la pobreza que es la peor de las violencias M. Ghandi”, politización de organismos institucionales, antiguas leyes que no facilitan la consulta ciudadana, la paz deja de conmemorarse unitariamente y a la inversa en cada campaña electoral se pide la muerte de opositores políticos (El Salvador será la tumba donde los rojos…) y por otro se fomentan grupos antisistema…etc.
A pesar de todo existe consenso en mantener la unidad de poder, la estabilidad del régimen y abrir espacios para una nueva cultura política competitiva, por la renovación y recursos de la sociedad civil. Las condiciones políticas cualquiera que sea el resultado electoral, exigen de los partidos políticos fortalecer la institucionalidad y elevar la gobernabilidad. De ahí que el avance democrático permitirá aceptar los resultados electorales, crear alianzas parlamentarias, realizar propuestas hacia modelos económicos o facilitar asociaciones para la gobernabilidad.
Las manifestaciones que dañan a usuarios de servicios públicos y propiedad privada, no son acciones democráticas, estas tendencias usualmente no tienen dirección, ni capacidad de conducción, tampoco pueden frenar sus desmanes, son espontáneas y carecen de un programa político, por lo cual el avance democrático se mide por la capacidad de los partidos políticos en ordenar estas fuerzas o en su caso poner un alto a las fuerzas centrífugas del pluralismo.
De ahí la importancia de la formación de consensos en oposición a los centros de contienda, porque al contrario de algunas opiniones, la fuerza no se demuestra con acciones ilegales, sino por la capacidad de solución a los problemas y la disminución de las presiones internas o externas sobre el sistema político.
Nos encontramos en el momento del despegue de la democracia, apenas iniciamos el vuelo, los partidos políticos abordo deben contribuir a la gobernabilidad, avanzando en la representatividad, las reformas sociales hacia la competitividad política y profundizar el pluralismo.
http://www.diariocolatino.com/opiniones/detalles.asp?NewsID=2544

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