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Nosotros: democracia

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Caralvá

El Nosotros: tiene muchas connotaciones, implica la autoconciencia de millones de personas, de todas las edades.
Pero si lo enfocamos como: “Nosotros-Democracia”, nos acerca a la pluralidad de visiones sobre nuestra pequeña nación, puesto que entre nuestros múltiples partidos Nosotros-Democracia no es lo mismo para unos y para otros. La individualidad del yo-democracia significa sin medias tintas, que si mi vida económica-política es un desastre la democracia está peor, no sirve, porque no satisface mis expectativas ciudadanas y menos políticas.
¿Es este el germen de un antisistema? ¿Pensar así es un peligro para la democracia?.
En definitiva si, porque una persona no puede atribuirse la democracia a nombre de la ciudadanía, no obstante, cuando algunos políticos realizan declaraciones pomposas y estridentes, se atribuyen junto a su partido, el absoluto de la democracia su “yo-democracia”.
La condición de la nación no debería circunscribirse únicamente a nuestro grupo similar o nuestros amigos próximos, porque simplemente no implica al conjunto de personas que piensan en diferente forma; pero ese es el principio, incluir a grupos diferentes dentro de una democracia, así tomar la ruta de la inclusión y la pluralidad.
Bajo estos argumentos el discurso social debe ser parte de la clase política, con un criterio de unidad a pesar de las diferencias, esta unidad concluiría y se iniciaría en el proyecto democrático, este proyecto evaluaría su opinión como “una” entre varias voces, como “otra” dentro del coro social, pero no significaría la imposición de argumentos; además la democracia implica el sometimiento de la minoría a la mayoría y la disposición al cambio, cuando la correlación de fuerzas este a favor de los movimientos tradicionalmente excluidos del Poder Ejecutivo.
En nuestra naciente democracia, la alternancia de poder la hemos observado en los gobiernos municipales, en ocasiones una persona sin importar bandera política, hace la diferencia, pero no es la persona, sino el conjunto de grupos que logra asociar con el objetivo electoral, es una clara lección de un alto grado de organización alrededor de una persona.
Para construir el “nosotros-democracia”, se necesita organizar un tejido de confianza,
esa palabra devaluada pero efectiva que implica incluir a los que tienen opiniones diferentes, la gobernabilidad es el reconocimiento de unidad dentro de la fragmentación de opiniones, pero la suma de estos mínimos reconocimientos o acuerdos, es la paz.
Nosotros-democracia no es solo el ejercicio electoral, implica elementos comunes como: seguridad, economía, movilidad social, acceso a la riqueza, etc., condiciones que parecen extrañas, pero como hemos afirmado son posibles, creando confianza entre los ciudadanos, a pesar de la diferencia de visión del mundo.
Nosotros-democracia es la nación, sin excepciones.


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