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De violencia por todas partes

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Caralvá

 

 

 

Hace unos días (18OCT013)  el alcalde de Osicala, Departamento de Morazán: Fredy Edilberto Villeda García fue emboscado mientras realizaba gestiones municipales, ayer (21OCT013) otra personalidad de estructuras políticas Vicente Valdivieso y su hijo Juan,   sufrieron la misma suerte, estos trágicos eventos acontecen en medio de un clima político viciado por la desinformación, donde los foros de opinión son orientados hacia estrategias electorales y no hacia objetivos constructivos.

 

La realidad es que dos prominentes miembros de la clase política fueron asesinados por personas que no tienen ninguna calidad de valores morales, ni cívicos, ni siquiera cristianos, dejando una saga de luto en la sociedad salvadoreña.

 

El mensaje de violencia ahora se orienta hacia la clase política.

 

Mientras cientos de ciudadanos han sufrido estas acciones, ahora la resonancia de estas acciones invade un sector que durante mucho tiempo se ha considerado intocable, no obstante los tiempos están cambiando.

 

En estos momentos vivimos en la violencia como en tiempos de la guerra, navegamos en tormentas de tragedia cotidiana, pero no debemos aceptar un destino en forma pasiva, la clase política es ahora la que tiene el turno de su defensa social.

 

El escenario donde casualmente dos miembros de la clase política de diferentes partidos son afectados, debe poner en guardia a quienes toman las decisiones de gobernación, debido  a que los instrumentos de control sobre estas organizaciones criminales ha rebasado todo mecanismo de contención y ahora avanza hacia intereses territoriales donde solo los políticos tenían espacio… es tiempo de reaccionar.

 

La lectura de este panorama recuerda muchas acusaciones del pasado, donde las acciones corruptas invaden las esferas políticas, pero estas denuncias nunca llegaron a los tribunales de justicia, solo terminan en rumores. Existe un rosario de episodios sangrientos (Posada Carriles se pasea por San Salvador y abre negocios legales, el asesinato de diputados en Guatemala, el Cartel de Texis, la muerte de Facundo Cabral, incluso el Aeropuerto de Ilopango está relacionados con narcotráfico, etc) de esta manera personalidades políticas han sido mencionados, no obstante la justicia salvadoreña parece rezagarse en acciones preventivas.

 

La clase política debe reaccionar en forma social, con investigaciones visibles y que eliminen cualquier amenaza, puesto que ahora desde su seno surge este peligro definitivo, donde el enemigo interno se esconde, es cuestión de sobrevivencia.

 

Las soluciones posibles deben ser categóricas, nuevas leyes son necesarias.

 

Quizás ahora reaccionen como nación, cuando los miembros de la clase política se convierten en la primera línea de su propia defensa.

 

¿De dónde proviene esta inestabilidad?

 

¿A quién interesa la ingobernabilidad?

 

¿Es parte de un escenario de violencia electoral?

 

Tenemos lecturas parciales del fenómeno, pero comprendemos que los límites de seguridad no funcionan, solo sabemos del dolor y luto provocado en la familia salvadoreña, exigimos como ciudadanos la pronta captura de los responsables y una acción de justicia visible.

 

www.cesarramirezcaralva.com

 

 

 

 

 

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