15/10/09
Golpe de Estado en El Salvador 1979 (30 años después)
Caralvá
…mi visión desde la llanura, desde las calles, desde el sitio que significó diversos calificativos de izquierdas y derechas, siempre ha sido el sector popular. Ahí estábamos con nuestros principios que a fin de cuentas eran: humanitarios, religiosos, democráticos y con fuertes conceptos políticos, era el momento de participar, así fuera en la juventud universitaria, militar, intelectual etc, era el tiempo de luchar contra la dictadura militar. En la nación la secuencia democrática había sido negada durante muchos años, con ciclos de fraudes electorales, golpes de estado, masacres, etc. así generaciones de salvadoreños no creían en la institución electoral. El momento participativo era de tal magnitud que sectores religiosos, profesionales y la juventud militar coincidían en cambiar el orden de grupos intransigentes, mientras ellos se aferraban a la dictadura y las acciones ilegales en toda su extensión, también Estados Unidos participó a su favor. Por breve tiempo en 1979 existió la esperanza, las manifestaciones populares no fueron reprimidas, percibimos una sensación de paz, el Golpe de Estado evitó una represión brutal planificada para las siguientes semanas. A lo mejor por eso contamos la historia.
Desafortunadamente el giro de los acontecimientos 10 años después en octubre de 1989, era la guerra armada, con la misma división: “amigos y enemigos”; existía separación de identidades ideológicas profundas, incluso en el seno familiar, la iglesia, los partidos políticos etc.
Desde las calles, la rudeza de la guerra había desgarrado a la sociedad, muchos comprendimos que la única vía era una solución política, el costo había sido pagado con sangre, exilio, secuestros, matanzas etc. y hablar de democracia con elecciones era casi fantástico, pero ahí se inician intervenciones de partidos socialdemócratas… pero aún faltaba la Ofensiva Final del FMLN… apenas sobrevivimos: ¡Gracias a Dios!, porque en ninguna parte se estaba seguro, debimos ser un poco locos para proclamar la democracia en semejante escenario, pero lo hicimos.
El 15 de octubre 1999 fue un año difícil para encontrar empleo, en esos tiempos emigrar a Estados Unidos era casi una ley. La democracia se consolidaba.
15 de octubre de 2009, 30 años después, tenemos otra guerra con el capitalismo que mucho tiene que ver con nuestra visión democrática. La ecuación capitalismo-democracia-seguridad, se fractura porque ahora: el crimen organizado, desempleo, delincuencia, narcotráfico y toda la saga de violencia, nos hace vivir en la intemperie de las armas. La democracia ahora es desafiada por el crimen organizado.
Desde las calles poco acumulamos económicamente, vivimos con deudas, incluso democráticas, pero tenemos un nuevo gobierno sin precedente, aunque esto casi no alivia nuestro sufrimiento por el desempleo y la inseguridad cotidiana.
Escogimos nuestro destino en las calles junto al pueblo (sin demagogia) y el 15 de octubre me hace recordar a grandes amigos: Dr. Ungo, H. Oquelí, Ignacio Ellacuría, La Juventud Militar y por supuesto algunos señores (as) funcionarios (as)… desde la llanura aún contamos historias, los siguientes 30 años ahí estaremos junto al pueblo, en la primavera de la democracia salvadoreña iniciada el 15 de marzo de 2009.
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09/07/09
Diálogo: rendición de los golpistas hondureños
Caralvá
Los golpistas en la República de Honduras, no tienen futuro.
Su única salida es deponer sus cargos y que la nación retorne al Estado Democrático.
El reconocimiento de Manuel Zelaya como presidente constitucional de Honduras por diversos organismos internacionales, a pesar de haber sido expulsado por un golpe militar, marca el rotundo fracaso de una maniobra político-militar, que pretendía ser el ejemplo en América Latina contra el avance de la democracia en nuestros pueblos, porque la democracia todavía es subversiva y peligrosa para las personas nostálgicas de las dictaduras; no obstante el manotazo militar propicia su propia derrota, puesto que ni una sola nación del mundo justifica, ni la memoria de las dictaduras militares, ni la represión contra sus pueblos.
Los golpistas en Honduras en su desesperación por aferrarse al poder recurren a la violencia, instauran el estado de sitio, suprimen los derechos ciudadanos, desinforman a la población, controlan a los opositores políticos, expulsan al primer ciudadano a punta de fusiles y este retrato es tan similar a los años de las dictaduras que nadie defiende ni cree en sus argumentos.
El Golpe Militar en Honduras comienza a mostrar fisuras, en su desesperación de reconocimiento diplomático envía delegaciones al vacío porque nadie las recibe, ni en Estados Unidos, ni Europa, hasta la Interpol rechaza las misivas de captura internacional, bastante triste para sus aspiraciones de poder y legitimidad.
Los diplomáticos “leales al golpe” pierden su imagen forjada durante décadas en embajadas del exterior, mientras otros son destituidos sin ninguna explicación; todo es posible en la dictadura hondureña.
Los golpistas pretenden perpetuar el miedo en la población, pero su error político es haber roto el “Contrato Social” entre gobernantes y gobernados, han provocado una situación “pre-insurreccional”, donde los gobernados no aceptan a los representantes golpistas amparados en maniobras pseudolegales y a pesar de la represión, la población pierde el temor a las armas golpistas…
El fracaso del Golpe Militar es de tal magnitud que puede medirse en la suspensión de toda ayuda internacional, esta contabilidad son millones de dólares que dejan de fluir en diversos proyectos, pero esto solo es el principio, pronto el comercio internacional se verá afectado por la desastrosa “imagen de nación” proyectada al mundo, nadie desea ayudar a una naciente dictadura comprando los productos que pagan impuestos para un gobierno de facto, ni llegarán turistas, ni existirán nuevas inversiones, el mensaje al mundo es: en Honduras los fusiles deciden todo y la democracia debe pedir permiso al ejército, desafortunadamente los pobres terminan pagando la ausencia de la democracia, es el pueblo hondureño el que pagará el costo del fracaso de los golpistas, porque a ellos solo les interesa el poder.
En Costa Rica el diálogo negocia la rendición de los golpistas y el retorno a la democracia en Honduras, de otra forma el gobierno de facto solo busca ganar tiempo para perpetrar sus funestos planes.
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