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Blog - Page 7

  • La verdad en la política

     

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    César Ramírez

    @caralvasalvador

    Durante décadas vivimos una ficción de política, parecía que aquellos gobiernos conservadores preservaban la justicia, probidad, la austeridad, la transparencia, pero no era así, aquellas fantasías promovidas por los gobiernos de ARENA no resistieron el veredicto del tiempo, veinte años después se conoce la mala administración de donaciones de fertilizantes, ayuda de gobiernos extranjeros el caso de los terremotos de 2001, pozos de agua privados financiados por dineros del pueblo, ocultamiento de hallazgos financieros en el caso del ISSS, retardos de justicia por jueces con intereses políticos, etc.. una trama negada en los grandes medios de comunicación por su filiación ideológica. La verdad en política es hablar de la realidad, no de mitos, la realidad es enfocar la visión gubernamental hacia los programas sociales de ayuda a los más necesitados, se debe hablar de los campesinos despreciados por los poderosos sectores económicos; ese sector fue abandonado a su suerte y los resultados fueron la ruina del campo, la emigración, la pobreza, la desnutrición etc., de ahí vienen muchos de los problemas actuales, lo mismo sucedió con todos los programas de apoyo a la mujer, los escolares, los pensionados, etc.,  no tenían esos gobierno ni idea del significado de la palabra: Solidaridad.

    La verdad en política son los juicios políticos que la justicia tiene en sus manos, algunos de ellos: el fallido proyecto de la Autopista Diego de Holguín ahora finalizada y denominada Monseñor Romero, el negociado caso CEL-ENEL, los fondo donados por China Taiwán, las tapaderas del MOP y ANDA encontradas en la Alcaldía de San Salvador, la trata de personas con involucrados famosos que parece ha caído en el olvido, no obstante la denuncia pública y las actas de la fiscalía divulgadas por las redes sociales etc.

     

    La verdad en política es no mentir por una campaña electoral, ni gritar un himno anticomunista proclamando la muerte de los adversarios, puesto que los rojos ni terminan en la tumba, ni la libertad se ha escrito con sangre de ese partido en las conquistas sociales que hoy disfrutamos, ¿acaso ese partido político construyó un ejército de derecha? ¿O solo dio el dinero? Si hubieran sido primera línea de combate ahora estarían glorificando a sus héroes de cientos de batallas, pero no fue así, ¿entonces?.. al final los rojos terminan en Casa Presidencial y La Libertad se escribe desde medios valientes como este periódico. La verdad en política tiene por banderas: Los derechos humanos, la Justicia Social, la democracia, la tolerancia que implica respetar las opiniones de los ciudadanos  las cuales están lado a lado; también el respeto a las instituciones entre ellas la Sala de lo Constitucional, que tiene decisiones tan arbitrarias que parecen en franca contradicción con el bienestar de la población, entre estas decisiones el caso de Beatriz, el FONAT, la fragmentación de votos, el retardo del fallo en la inconstitucionalidad del candidato presidencial que alteró el resultado de las votaciones presidenciales, etc. pero la verdad política es similar a la realidad nacional, es muy difícil hablar de este tema cuando las mentiras son el pan de cada día por los grandes medios de comunicación, al servicio del poder económico.   www.cesarramirezcaralva.com

  • La oligarquía nos habla de la pobreza

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    César Ramírez

     

    @caralvasalvador

     

    Ahora resulta que los defensores del pueblo son los oligarcas, los adalides de la democracia salvadoreña son los millonarios de la nación, los mejores protectores de los pobres viven en las barriadas de ricos y potentados, que los saqueadores del dinero del pueblo denuncian el despilfarro por un vaso de leche a los niños y acometen con recursos de inconstitucionalidad para que las víctimas de accidentes de tránsito queden en la intemperie… ver para creer. Estos señores potentados con sus gremiales partidarias, se rasgan las vestiduras con titulares amarillistas por la inseguridad cotidiana, es muy extraño puesto que ellos no viajan solos, siempre tienen sus guachimanes o achichintles armados que incluso infunden temor a los parroquianos que se atraviesan en sus caminos en forma inocente, pero pierden la voz predicando que la inseguridad arremete contra ellos; ahora día tras día los grandes medios de comunicación en el mejor estilo de la “guerra sucia” lanzan infundios sin que exista denuncia pública firme, ni delitos comprobados que conduzcan a las conocidas acciones legales; no obstante contrasta con otros casos similares donde los Estados Unidos de América llevan procesos de investigación documentada por movilización de dineros sospechosa, de ahí que ahora en defensa del pueblo lancen todo tipo de réplicas con los mismos temas: “todo está en ruinas”, “es inconstitucional”, “recuperemos El Salvador” y niegan el derecho de respuesta, en su mejor estilo autoritario; así sus “empleados” enviados a los medios de comunicación hablan de transparencia, pero no dicen nada del desvío de fondos del Gobierno de Taiwán, ni el caso CEL-ENEL que al final debemos pagar millones a una empresa extranjera.  En lugar de lanzar campaña tras campaña que fracasa en cada evento electoral, ¿por qué no toman la iniciativa para pagar sus impuestos? ¿Por qué no invierten en la nación en lugar de llevarse sus capitales para el exterior?... ahora resulta que de no cumplirse con los requisitos con el famoso voto cruzado, existirá “fraude electoral” y piden al Poder Ejecutivo vetar una ley emanada de la Asamblea Legislativa. Los grandes empresarios que nunca defendieron a los pequeños comerciantes, ahora gritan las pérdidas de los comercios informales… es una comedia, “crearon la pobreza y ahora les piden sus votos para acrecentar su negocios millonarios”… fantástico.

     

    La derecha toma las banderas de la izquierda en defensa de los pobres y se atreven a pronunciar: “el pueblo unido jamás será vencido”, pero nunca habla de justicia, nunca hablan de la rendición de cuentas ante los trabajadores, ni de sus ganancias o recursos inconstitucionales para eludir impuestos… para creerles deberíamos iniciar por lo “justo”, existe tanta pobreza por la acumulación oligárquica que deben levantar muros frente a la pobreza que les rodea.

     

    Los ricos con banderas de los pobres nos hablan del sufrimiento de los desposeídos, de las escuelas sin techo, de hospitales sin medicina, del transporte colectivo donde ellos jamás  viajan, de los niños descalzos y hasta del nuevo nombre de la calle del asesino de Monseñor Romero… pobres ricos.  Como en los viejos tiempos niegan el derecho a respuesta de los ofendidos, la pequeña oligarquía aún no ha aprendido a escuchar pero: “oíd… el pueblo no cree sus mentiras”.

     

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  • El Diablo hace las calderas, pero no las tapaderas

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    César Ramírez

     

    @caralvasalvador

     

    Acá olvidamos que el objetivo de la política es: “hacer el bien” que es una condición “ética”, que todo personaje de elección popular debe poseer como insignia trabajar por una nación mejor, no obstante para algunas personas hacer política es desprestigiar y denigrar al adversario por todos los medios posibles, ello significa campañas sucias en todo sentido y el máximo volumen de rumores, infundios en redes sociales, acompañamiento de los medios de comunicación donde no admiten derecho de respuesta etc. Estas campañas con objetivos políticos han incluido el robo de tapaderas metálicas de las carreteras de la nación, un punto sensible y doloroso para los ciudadanos que han dañado sus autos en esos pozos de alcantarilla. Hace muchos años unos jóvenes de una institución privada fueron pillados por la policía mientras tomaban las tapaderas, esos muchachos estudiantes de una escuela bilingüe, quizás realizaban novatadas para demostrar su hombría, pero caro les saldría dicha iniciación, puesto que todos aquellos que hemos caído en esos agujeros de aguas negras inmediatamente recordamos sus nombres, principalmente en los días lluviosos cuando es imposible evadir la caída del auto, al final teníamos a quién nombrar en los incidentes viales, no obstante he visto el sufrimiento de muchos ciudadanos atrapados en condiciones dramáticas por el acto criminal del robo de esas tapaderas metálicas. Fuera del momento emotivo, al conocerse la perversa acción que en los almacenes de la Alcaldía de San Salvador se encontraban las famosas tapaderas metálicas, uno solo piensa que esa acción delictiva tenía el oscuro propósito de orientar a la opinión pública hacia la inseguridad pública, con el propósito de dañar la imagen de los gobernantes… que acción más miserable; aunque en la pasada guerra civil fuimos testigos de acciones peores y horrorosas, en nuestra ingenuidad pensamos que aquello era cuestión olvidada, no obstante este acto y otros similares como los enriquecimientos milagrosos de funcionarios de gobiernos anteriores o la “distribución de la justicia” para los principales exdirigentes políticos nos hace pensar que seguimos como en el siglo pasado y para muchos aún lo importante es denigrar al adversario a cualquier costo. Hay un peligro constante por la ausencia de dichos artefactos en las calles, pero ahora el “destinatario” de la indignación se orienta hacia los dirigentes edilicios que han provocado semejante acto criminal, ya no es el chico de apellido ilustre, sino los jefes de la actual administración municipal de San Salvador. Durante meses hemos observado como los líderes de la “desinformación” asocian el robo de las tapaderas, cables ópticos, robo de cobre, lámparas públicas, daño en señalización, robos de bardas protectoras, hurto de metales en autopistas, saqueo de aros públicos en las alcantarillas, etc., como objetivo para demostrar que la inseguridad es producto de las autoridades gubernamentales y ganar votos en la siguiente campaña electoral, así existen otras acciones peores como: “la distribución de la justicia”, que parece no escapar a los procedimientos tenebrosos mencionados.

     

    Es tiempo de renunciar a esas prácticas sucias, eso no es hacer política, ese camino conduce a la destrucción de los valores de la democracia y no hay mejor forma de hacerlo que convertir las instituciones en santuarios delictivos, es como el dicho: el diablo hace las calderas, pero no las tapaderas.

     

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  • Presupuesto Nacional: ¿inconstitucional?

     

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    César Ramírez

    @caralvasalvador

    Recuerdo con mucha ternura aquellas situación de mi barrio pobre de la Colonia Monserrat en los años sesentas, la infancia en su esplendor llena de gracia y candor, recuerdo un centenar de párvulos recién llegados a esa área residencial de trabajadores, aquella condición era novedosa según afirman los testigos, esos modelos habitacionales fueron un producto de importación israelí, en su inauguración asistió la Señora Primer Ministra Golda Meir (Meyerson) (en hebreo: גולדה מאיר‎), un acontecimiento trascendente. El área contaba con escuela pública, dos jardines de niños, Centro Comercial,  Mercado, Centro de Salud, Casa Comunal, cancha de fútbol, una terminal de autobuses, un parque recreativo;  parece un relato fantástico, no obstante en el Jardín de niños y niñas nos recibían con un desayuno:  “un vaso de leche con un pequeño complemento”, todo el material y los ingredientes eran facilitados por la Alianza para el Progreso, aquello era la ayuda de Estados Unidos de Norteamérica calificada como la respuesta social ante la rutilante Revolución Cubana. El Centro Comunal dirigido por norteamericanos tenía instructores deportivos de: Beisbol, Fútbol, Boxeo, Ajedrez, etc. además proyecciones de películas gratis, estudios del Profeta Joseph Smith y otros eventos.  Aquél proyecto fue calificado en su momento como un modelo contrainsurgente por la ortodoxia ideológica izquierdista, especialmente el vaso de leche y las áreas deportivas, pero de esa generación salió de todo: coroneles, guerrilleros, curas, obispos mormones, muchos emigrantes (ahora ciudadanos norteamericanos), políticos, un mosaico insurgente veinte años, incluso esas instalaciones fueron centros de reuniones clandestinas.  Ahora cincuenta años después, algunos voceros de las cúpulas empresariales declaran que procederán con recursos inconstitucionales ante el Presupuesto de la Nación recién aprobado debido a que: el vaso de leche, los uniformes, el apoyo educativo de computadoras, salud, deportes, seguridad., etc., son acciones populistas y un derroche de dinero, en una palabra acciones socialistas;  es una coincidencia de  calificaciones de la ortodoxia derechista, en el tiempo “les extrêmes se touchent”,  antes contrarevolucionario, ahora revolucionario –procomunista-, aunque el evento parece un movimiento pendular, la calificación es similar. La diferencia fundamental es un proyecto de un gobierno salvadoreño y no la ayuda norteamericana, un gobierno salvadoreño democrático y popular. 

    El fallo de los norteamericanos fue defender las antiguas estructuras oligárquicas y no promover la democracia ni la modernización del capitalismo, además de calificar a todo demócrata como comunista; ahora parece el mundo al revés, se promueve la democracia, la tolerancia ideológica, el capitalismo se moderniza con proyectos sociales, a nadie se desaparece por un color político, pero curiosamente los sectores pro-oligárquicos se oponen a todo cambio, sin importar las consecuencias. Al anunciar amparos constitucionales contra el Presupuesto Nacional, la vocación del pueblo se perderá, existirá el incumplimiento de pagos en las instituciones públicas lo cual generará deudas, frustración y con mucha probabilidad un Golpe de Estado que acabará con todo. Un fallo inconstitucional no será sorpresa, sino la visión del retorno al pasado oligárquico, con las consecuencias conocidas.

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  • Del presupuesto nacional 2015

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    César Ramírez

     

    @caralvasalvador

     

    Las discusiones sobre el Gasto Público indican la asignación de recursos financieros para el logro de objetivos sociales y están asociados a  los avances económicos. Diversas tesis políticas se discuten cada año por la aprobación de este proyecto, como podemos observar la mayoría de partidos políticos aprobó las partidas para el año 2015. Un presupuesto es una visión de futuro nacional, nos orienta sobre las próximas ejecuciones de infraestructura, educación, salud, seguridad, fiscalía, etc., en esencia es un mensaje a los diversos actores nacionales. No obstante “los profetas del infortunio” votaron en contra de la aprobación de este proyecto y además claman que ese presupuesto “está desfinanciado y el próximo año habrán más deudas e impuestos”; es muy sintomático que éstos profetas son los mismos que no quieren pagar impuestos, ni apoyar empréstitos, ni siquiera promover una visión de unidad nacional para asegurar la seguridad pública, educación, salud y se mofan de los esfuerzos por salir delante de las grandes poblaciones.

     

    En el fondo defienden a toda costa el retorno a “su estado oligárquico”, por ello proclaman: “vamos a recuperar a El Salvador”, para retornar a los antiguos privilegios del pasado, donde se perdonaban las deudas, cometían peculado, tenían “información privilegiada” en licitaciones públicas etc.  El presupuesto general del gobierno es un mensaje a los diferentes sectores nacionales sobre sus prioridades y objetivos estratégicos para elevar el bienestar nacional y la deuda social que nos corresponde.  Como es conocida la deuda financiera nacional es una herencia negativa de muchos gobiernos anteriores como los del expresidente Flores o la administración Saca, al igual que el impuesto al Valor Agregado (IVA) inaugurado y promocionado por la administración de Francisco Flores., etc., el impuesto del IVA por declaraciones del titular del Ministerio de Hacienda no se elevará, entonces: ¿quién promueve estos infundios?, ¿acaso no es un discurso político trasnochado y la carta del miedo del pasado antes de cada elección?. Un presupuesto nacional significa la magnitud y distribución del gasto por las políticas en beneficio de los grandes sectores populares, a los cuales se les retorna en: uniformes escolares, un tiempo de comida, educación básica, fertilizantes etc. Todos temas referentes de antiguos despojos a los sectores más desprotegidos, incluso tildados de medidas populistas y demagógicas, cuando es la mínima condición básica para los niños y niñas que durante muchos años acudieron a las escuelas descalzos y sin alimentos; mientras en tiempos de los gobiernos conservadores, los fertilizantes donados por naciones amigas, sirvieron para enriquecer a las mismas familias oligárquicas que ahora combaten las prestaciones sociales recién iniciadas por los gobiernos del cambio.

     

    Como toda nación, el presupuesto nacional es una realidad que pretende consolidar la disciplina fiscal, avanzar hacia el crecimiento, procurar la estabilidad de precios, controlar la erogación de fondos públicos, incrementar la infraestructura social y económica, priorizando el gasto social para promover a los sectores más afectados por el neoliberalismo. Al elevar la productividad la nación ingresa a competir con el área centroamericana, es una invitación a sumar esfuerzos con los sectores privados, quienes están llamados a integrarse en la inversión con la creación de nuevas fuentes de trabajo, en una palabra a construir Patria. www.cesarramirezcaralva.com

     

     

     

  • La democracia es la mejor respuesta a la violencia

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    César Ramírez

     

    @caralvasalvador

     

    Con el riesgo que la propuesta se confunda con palabras ridículas y fuera de lugar, me atrevo a impulsarla. Todo el mundo habla de soluciones violentas, similar a los tiempos de guerra, donde pocos se atrevieron a llevar adelante acciones concretas por la paz, puesto que el sentido militar victorioso, junto al clamor de las armas eran la moneda de cambio; existía un ánimo tan fuerte que confiar en el exterminio del oponente cobró la vida de miles de inocentes en el territorio nacional. Ahora parece que la historia se repite pero con nuevos actores, así como en el siglo pasado la violencia  pudo contenerse con democracia, ¿qué significado tiene ahora?, si en el pasado la ausencia de transparencia electoral, movilidad social, concentración de la economía tenía un fuerte carácter: oligárquico, militar y eclesiástico, que provocaba todo tipo de exclusiones conocidas y vergonzosas, llegando a extremos que horrorizaron al mundo, por una concepción anticomunista que justificaba todo, la guerra demostró con la realidad veinte años después, que la solución era construir un modelo democrático y participativo, ¿valió entonces la pena tanto sufrimiento para el pueblo?. Ahora en un gobierno de izquierda, la violencia no puede ser la misma medicina que provocó tantas muertes.

     

    En este mundo los hombres se enfrentan a hombres con  ideas  o con las armas, los resultados son conocidos.  Ahora existe la violencia generada por los fenómenos del narcotráfico, el crimen organizado, las organizaciones denominadas maras, las cuales sin argumentos políticos y negando cualquier condición de derechos humanos exhiben su violencia indiscriminada contra civiles indefensos, es una realidad extrema contra la sociedad. El argumento democrático como en tiempos de la guerra, no parece aceptable para los poderosos señores del dinero, acá se clama la violencia como solución final, es una lástima, aunque parece que no estamos lejos de esta propuesta, en la misma proporción que continúe la muerte de ciudadanos inocentes. El canto de la violencia es más fuerte que el de la paz.

     

    Nuestro modelo democrático apenas tiene dos décadas de vida, pero sumar tiempo no es sumar soluciones a la violencia que la nación ha sufrido por los antiguos modelos oligárquicos; la pobreza es la peor de las manifestaciones excluyentes, pero debemos ser categóricos, la pobreza no es sinónimo de delincuencia, de tal manera que la delincuencia organizada es una opción para el mal, para el crimen y el delito. La historia nacional demuestra que las soluciones democráticas no serán escuchadas hasta el momento que la sangre que ahora corre por los barrios pobres, llegue a la clase política y toque a sus puertas, esa espiral de violencia no terminará con palabras, sino con acciones de fuerza contra fuerza, desafortunadamente así será.  Para ahorrar tiempo y vidas de inocentes, llamar a la no violencia se convierte en una bandera de esperanza,  la no violencia es detener: las extorciones, asesinatos, el sicariato, el contrabando, etc., bajo el cumplimiento de las leyes humanas.  Se trata de renunciar a un estilo de vida, se trata de renunciar a la lujuria del poder, la avaricia, el odio… quizás eso es tan difícil como encontrar petróleo en Chalatenango, pero es peor la inacción. En todo caso la solución democrática por medio de la justicia,  siempre será mejor que la espada de damocles sobre la cabeza de la clase política. www.cesarramirezcaralva.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Necesitamos dialogar entre ciudadanos

     

     

     

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    César Ramírez

    @caralvasalvador

    La seguridad nacional toca a nuestra puerta, la delincuencia es más fuerte en nuestros tiempos que en cualquier otro momento de la historia, ¿pero es correcto denominarla delincuencia? ¿O es un título que se queda corto ante la realidad?. Éste fenómeno de las pandillas hace tiempo que dejó de ser delincuencia, las maras son organizaciones para delinquir, para cometer ilícitos, para destruir al modelo nacional, son en una palabra “antisistema” y peor aún realizan actos terroristas. Definimos terrorismo así: “acciones de violencia indiscriminada y desesperada contra objetivos civiles,  actos irracionales que no respetan ningún protocolo legal con ventaja decisiva, acciones contra ciudadanos indefensos ejecutados por organismos ilegales armados contra miembros de instituciones, religiosas, políticas o apolíticas inscritas en un sistema legal”. La recurrencia de este fenómeno es la peor herencia negativa de las últimas décadas, cada gobierno hace declaraciones solemnes y luego los ciudadanos entierran a sus difuntos, es predecible el destino en los próximos días, si no encontramos una solución justa.  El postulado de Nigel Cantwell eminente criminalista, sigue vigente: “una política de justicia juvenil no es una política si no incluye la prevención” 1997. Debemos agregar a ello una justicia para jóvenes y delincuencia organizada. El paradigma parece ser: “Defensa ciudadana y reformas constitucionales”, pero la variante “no escrita” es el factor político, interpretado como votos para la siguiente elección. La clase política juega con la vidas de ciudadanos apostando al discurso: “nosotros podemos solucionarlo, ellos no”. No debemos pensar en intereses políticos, el problema está ahí en los barrios, calles, escuelas, no en la cabeza de algunos dirigentes electoreros… urge una solución posible. Es un momento difícil, debemos proteger a nuestras instituciones, debemos encontrar respuestas ciudadanas justas, abordar el fenómeno sin caer en el abismo de la violencia: legal e ilegal, con un escenario predecible. Al afirmar que necesitamos un diálogo ciudadano implicamos a las empresas privadas, a las transnacionales, a las naciones amigas, puesto que evidentemente no tenemos recursos para eliminar este flagelo de un día para otro. Las empresas de telefonía cuando no cumplen con el bloqueo a sus antenas en las cárceles, propician delitos atroces, esta condición ha sido denunciada por entidades civiles, así como por instituciones estatales, ¿qué esperan?... quizás el cierre anual de dinero sucio por tanta extorción que facilita muertes por llamadas telefónicas. La ausencia de financiamiento al Estado al no aprobar préstamos internacionales contra la delincuencia profundiza esta irregularidad. Parece que algunos empresarios son nación en la misma medida que tienen ganancias de capital, nada más. Con objetivos claros y concretos, el problema no es de una administración gubernamental, ni un Partido Político, es la vida de la nación que está en juego, de tal forma que aplicar todo el peso de la Ley a los Antisistemas significa elevar el grado de responsabilidad en la clase política en todas las acciones orgánicas: “reforma constitucional en defensa y protección de las instituciones”, al mismo tiempo desarrollar proyectos de largo alcance con los sujetos que deseen rehabilitarse. Este debe ser el diálogo ciudadano, con soluciones posibles.

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